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Los ejércitos de Siria, Rusia y Turquía coordinan sus operaciones militares en Al Bab

Según el periodista árabe Hosein Mortad, Damasco, Moscú y Siria han llegado en Astana, la capital kazaja, al acuerdo de coordinar una operación militar conjunta en la ciudad de Al Bab, al norte de Siria, de la que formarán parte el el ejército sirio, el ejército del aire turco y las fuerzas aeroespaciales rusas (*).

La operación tiene como objetivo el ataque a las fuerzas del Frente Al Nosra, hoy conocido como Fatah Al Sham, y pone de manifiesto que las tentativas del ejército turco de hacerlo en solitario han acabado en un rotundo fracaso y, de rebote, las debilidad política por la que a traviesa el gobierno de Erdogan.

A pesar de la pertenencia de Turquía a la OTAN, Ankara no ha logrado que la aviación de la “coalición internacional” respalde sus operaciones militares en el norte de Siria, lo que pone de manifiesto el alejamiento de sus socios tradicionales.

La decisión se ha tomado en el marco de los preliminares de las conversaciones que se iniciarán mañana en Astana entre el gobierno de Damasco y algunas fuerzas de la oposición para ampliar el acuerdo de algo el fuego alcanzado en diciembre.

De las conversaciones de Astana se descolgaron el miércoles los yihadistas de Ahrar Al Sham, que en un comunicado se quejaron de que el gobierno de Damasco no está respetando los términos del alto el fuego, en referencia a los combates de Wadi Barada, el manantial que abastece de agua a Damasco.

Lavrov ha dicho que en las negociaciones de Astana habrá 14 grupos de la oposición siria, pero no dijo cuáles, seguramente porque no hay confirmación de la asistencia de todos ellos y porque es posible que alguno anuncie su baja antes de empezar.

En cualquier caso, el boicot de Ahrar Al Sham y la exclusión del Califato Islámico y el Frente Al Nosra significa que el 85 por ciento de los militantes armados que luchan contra el ejército sirio no estará representado en unas conversaciones que, por consiguiente, no van a poder cambiar la correlación de fuerzas en los distintos frente de combate.

Los objetivos de las mismas consisten en el reforzamiento político del actual gobierno y, en particular, el logro del respaldo de algunas de las potencias mundiales y regionales que hasta ahora han sostenido a los yihadistas.

Rusia ha invitado formalmente a dichas conversaciones a Estados Unidos, otra operación diplomática del Kremlin que no tiene una explicación sencilla. De momento Irán se ha opuesto a dicha invitación, lo que demuestra las estrechas relaciones que mantiene Turquía con Rusia y deja a ambos países como muñidores de Astana.

La invitación, al mismo tiempo que es una concesión a los turcos, es un voto de confianza del Kremlin al nuevo gobierno de Trump. Es muy probable que la precipitada visita de la congresista Tulsi Gabbard esta semana a Damasco tenga relación con el mensaje que Trump quiere llevar a Oriente Medio tras su toma de posesión…

… si es que tal mensaje existe y, en caso afirmativo, si es diferente al que hemos conocido hasta la fecha, lo que no está claro. Ayer el Departamento de Estado comunicó que no enviará una delegación a Astana; se limitará a estar presente en ella a través de su embajador en Kazajistán.

(*) https://southfront.org/syra-russia-turkey-agree-on-joint-military-operation-to-recapture-al-bab-city-reports/

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Se publica una primera lista de los oficiales de la OTAN capturados en Alepo

El diputado y presidente de la Cámara de Comercio de Alepo, Fares Shehabi, acaba de publicar un primer listado de los oficiales de la OTAN capturados en Alepo cuando se escondían en un búnker. La lista comprende 14 militares, aunque no es exahustiva, por lo que es posible que en el futuro aparezcan más nombres. Se trata de los siguientes:

Mutaz Kanoglu, Turquía
David Scott Weiner, Estados Unidos
David Shlomo Aram, Israel
Mohamed Tamimi, Qatar
Mohamed Ahmad Ashabian, Arabia saudí
Abd-El-Menham Fajad Al-Rj, Arabia saudí
Islam Salim Alk-Zaram El-Glen, Arabia saudí
Ahmed Ibn Naufal, Arabia saudí
Muhamad Hassan Subaye, Arabia saudí
Hamad Fahad Al-Dosary, Arabia saudí
Amjad Qasem Tirawi, Jordania
Qassem Saad Al-Shamari, Arabia saudí
Ayman Qasim Talbi, Arabia saudí
Mohamed Shafi Al-Idrissi, Marruecos

En esta lista la mayor parte de las procedencias no se corresponden a países de la OTAN. Sin embargo, hay más militares involucrados de ejércitos extranjeros. Sólo de Estados han sido capturados 22 espías según la revista “Veterans Today (*), que menciona fuentes propias, más 62 turcos, 21 franceses, 16 británicos y 7 israelíes.

En el listado no figuran los oficiales que no han querido mencionar su identidad, por lo que hay otros presos que representan a otras potencias implicadas en el desencadenamiento de la atroz guerra contra Siria. Como en el ataque a Trípoli durante la guerra de Libia, todos ellos operaban coordinados por oficiales de la OTAN.

Conforme a la Convención de Ginebra sobre Prisioneros de Guerra, el ejército de Siria ha declinado ofrecer imágenes de los criminales que han sido detenidos.

Afortunadamente, aunque de una manera indirecta, el gobierno de Siria no ha mantenido esta captura en secreto. Tampoco es la primera vez que el ejército regular captura en el frente a militares de terceros países, lo cual es una injerencia mayor en los asuntos internos de un Estado soberano y un gravísimo atentado al Derecho Internacional por parte de Estados que llevan seis años despotricando contra Bashar Al-Assad.

En febrero de 2012 fueron detenidos unos 40 oficiales del ejército turco y unos 20 del francés, que fueron devueltos a su país de origen, sin mayor trascendencia. La expulsión se llevó a cabo en la frontera libanesa a través de Mijail Fradkov, director del servicio de inteligencia ruso, y del almirante Edouard Guillaud, jefe del Estado Mayor francés.

Otras informaciones añaden que el ejército sirio ha ofrecido una alternativa a los yihadistas capturados en Alepo: o bien se desplazan a Idleb, para reunirse con el Frente Al-Nosra, o a Raqqa, donde se puden unir al Califato Islámico, o bien se pueden constituir voluntariamente como prisioneros de guerra y someterse a la Convención de Ginebra.

La evacuación la han llevado a cabo en autobús tropas del ejército sirio en presencia de oficiales rusos y funcionarios de la ONU. Algunos de los yihadistas trataron de huir mezclándose con la multitud, pero la inteligencia militar siria ha logrado capturar a unos 1.500 de los fugitivos.

(*) http://www.veteranstoday.com/2016/12/17/breaking-syrian-special-forces-captured-14-us-coalition-officers-captured-in-aleppo/

Más información:
– Capturan en un búnker de Alepo a 10 oficiales de la OTAN que dirigían a los yihadistas
– La defensa de Alepo estuvo organizada por los consejeros militares de la OTAN que dirigen el terrorismo
– El papel de la OTAN en la dirección operativa de la Guerra de Siria

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La táctica de desestabilización del imperialismo en la Guerra de Siria

Desde los tiempos del Golpe de Estado en Irán en 1953 (“Operación Ajax”), el imperialismo siempre inicia la desestabilización de un país con protestas callejeras, manifestaciones e incluso huelgas con tres objetivos:

(a) simula o amplifica un problema interno
(b) oculta una intervención externa del imperialismo
(b) el descontento de la población justifica la destitución del gobierno

En la Primavera Árabe el plan del imperialismo es una etapa breve de protestas, seguidas de deserciones y acciones terroristas para tumbar al gobierno. Pero en lugar de hablar de “contrarrevoluciones” se permitieron el lujo de hablar de “revoluciones”.

En América Latina los mercenarios locales del imperialismo se llamaron “contras”, una abreviatura de “contrarrevolucionarios”. Ahora se llaman al revés, “revolucionarios”, lo que al imperialismo le sirve para contar con el apoyo de la escoria de los grupos oportunistas y medios que alardean de ser “alternativos” pero confunden deliberadamente una cosa con su contraria.

El decorado decía que quien se levantaba contra el gobierno era el propio pueblo sirio, calificando como “pueblo” a las mesnadas de yihadistas fanatizados. La mayor parte de ellos ni siquiera eran sirios. Según un informe del BND, el servicio secreto alemán, el 95 por ciento son chechenos, pakistaníes, uigures, libios, tunecinos…

El 10 de abril de 2016 el patriarca greco-católico, monseñor Gregorio III Laham, afirmó también que “la discordia en Siria ha venido del exterior mientras que todo el mundo vivía en paz”.

Para tratar de calmar los ánimos, el gobierno de Bashar Al-Assad realiza importantes concesiones de todo tipo a las exigencias populares:

(a) subieron los sueldos
(b) crearon un fondo de ayuda contra la carestía de alimentos
(c) bajaron los impuestos
(d) liberaron a los presos
(e) concedieron la nacionalidad a muchos refugiados kurdos
(f) derogaron las leyes represivas

Las concesiones no sirvieron para nada e incluso se volvieron contra el gobierno. Por ejemplo, los medios de la “oposición” dicen que al liberar a 1.500 presos políticos condenados por yihadismo, es el propio gobierno el que favorece la formación de las organizaciones armadas, ya que los liberados pasaron a formar parte de las milicias que, efectivamente, realizaron ataques sectarios.

Cuando estaban en la cárcel era luchadores injustamente represaliados por el gobierno; cuando los ponen en libertad se convierten en yihadistas…

Las reivindicaciones no eran más que una coartada. El verdadero objetivo es la destitución de Bashar Al-Assad.

Las protestas son, además, otras tantas provocaciones que desatan una espiral de represión, detenciones, torturas y tiroteos en las calles.

También en Siria, el imperialismo pone en marcha las redes sociales para ocultar su propio protagonismo y presentar un decorado presidido por el impulso anónimo del movimiento, un pueblo desorganizado que se alza espontánea y pacíficamente.

La técnica de manipulación no se dirige a la razón sino al corazón. Más que informaciones el imperialismo ha utilizado imágenes para explotar abusivamente la sensibilidad y el humanitarismo de los espectadores. En los medios de todo el mundo la represión del gobierno de Damasco es un acto unilateral y gratuito, en el que hay una enorme desproporción de fuerzas: la policía abre fuego en la calle contra el pueblo indefenso.

Así obligan al espectador a tomar partido por el más débil, el pueblo, con montajes propios de guión cinematográfico, como los niños grafiteros, menores de edad que son detenidos, torturados y encarcelados por la policía del régimen por hechos inocentes.

El componente sicológico y propagandístico de la guerra contra Siria tiene por objeto acarrear apoyo internacional a las milicias yihadistas, mientras las poblaciones que quedan en manos del gobierno no existen, no son visibles, no sufren, no tienen hambre, no necesitan agua ni medicinas y, además, están sujetas al bloqueo económico, por lo que carecen de cualquier clase de solidaridad.

La batalla de Alepo la ha relatado así la intoxicación informativa: los terroristas no ocupan una parte la ciudad, no son responsables de las masacres ni de la destrucción sino todo lo contrario: ellos la “defienden” del “asedio” del ejército regular.

El humanitarismo ha sido un apoyo para el yihadismo y todas las treguas han servido para su rearme y la continuación de la guerra con energías renovadas.

En una farsa así no podían faltar las ONG como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Cascos Blancos y demás, cuyos informes nutren una parte muy importante de las noticias de la prensa imperialista.

El papel de los medios ha consistido en inventar un “régimen” y un dictador (Bashar Al-Assad) execrable que tiene los días contados por obra y gracia de un pueblo heroico que sale a la calle sin temor a la represión.

El imperialismo no deja las cosas al azar. La “oposición” siria fue un movimiento planificado, armado y adiestrado, sobre todo en Jordania, con bastante antelación, cruzando la frontera con armas y explosivos y asesinando de manera indiscriminada, es decir, tanto a policías y militares, como a manifestantes. A finales de 2011 una investigación de la Liga Árabe concluyó:

“En Homs, Idlib y Hama, la misión observadora atestiguó que se cometían actos de violencia contra las fuerzas gubernamentales y los civiles, que resultaban en múltiples muertes y heridos. Ejemplos de esos actos incluyen la voladura de un autobús civil, asesinando a ocho personas e hiriendo a otras, incluyendo mujeres y niños, y el bombardeo de un tren que cargaba diesel. En otro incidente en Homs, explotaron el autobús de la policía, matando a dos oficiales. Un oleoducto y algunos puentes pequeños también fueron volados”.

El cura holandés Frans van der Lugt, que residía en Siria hasta que fue asesinado en abril de 2014, escribió en enero de 2012:

“Desde el principio los movimientos de protesta no eran puramente pacíficos. Desde el principio vi participantes armados marchando en las protestas que dispararon primero contra la policía. Con mucha frecuencia la violencia de las fuerzas de seguridad era una reacción a la brutal violencia de los rebeldes armados”.

Unos meses antes, en septiembre de 2011, había observado:

“Desde el inicio ha existido el problema de los grupos armados, que también son parte de la oposición… La oposición en la calle es mucho más fuerte que cualquier otra oposición. Y esta oposición está armada y frecuentemente emplea violencia y brutalidad, sólo para luego culpar al gobierno de ella”.

Los medios internacionales crean un nuevo lenguaje y un nuevo relato de ficción en el que la guerra comienza como una lucha que presenta dos rasgos fundamentales: es interna y es pacífica. Como consecuencia de la represión posteriormente “degenera”en un choque militar y, en una tercera fase, intervienen otros países desde el exterior.

A diferencia de Túnez y Egipto, la desestabilización fracasa. Pero aunque no cumple todos sus objetivos, logra al menos uno de ellos en la fase inicial de la guerra: a finales de agosto de 2011 crea un fantasmagórico Consejo Nacional Sirio, una especie de gobierno en el exilio que se reúne por primera vez en Estambul el 2 de octubre.

El tinglado desempeña varias funciones. La primera, es ponerle una cara a lo que hasta entonces era anónimo, crear una referencia para seguir nutriendo de contenidos a los medios de todo el mundo. La segunda es mostrar el alineamiento inequívoco de los imperialistas contra Al-Assad, dar respetabilidad a la oposición y elevar su nivel diplomático. Otra función del “gobierno” en el exilio es la de ofrecer una imagen de unidad, de coordinación de la oposición, una tarea que nunca ha podido cumplir. La cuarta es la de delimitar los dos bandos, un aspecto importante que permitió llevar la guerra a su segunda fase.

Quien empieza reconociendo al nuevo “gobierno” sirio como legítimo portavoz de su pueblo es otro fantasma, su homólogo libio del Consejo Nacional de Transición; detrás van los primeros espadas del imperialismo.

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El imperialismo no creó el Califato Islámico para atacar a Siria sino a Irán

Ayer el dirigente del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de división Qasem Soleimani, declaró que el grupo terrorista Califato Islámico y otros grupos salafistas no fueron creados para atacar a Siria, sino a Irán.

El general Soleimani pronunció estas declaraciones en una ceremonia celebrada en Teherán, la capital, para conmemorar el primer aniversario del martirio del general de brigada Husein Hamedani, un comandante de CGRI, a manos de Califato Islámico en las afueras de Alepo.

Además subrayó que los asesores militares iraníes en Siria no sólo están defendiendo el país árabe, sino Irán y todo el mundo musulmán.

“El Gobierno sirio, con la ayuda de Irán, ha sido capaz de resistir la presión y el boqueo durante cinco años, para que el mundo pudiera confirmar que estos grupos (que luchan contra el Gobierno) son terroristas”, señaló el alto mando militar iraní al mismo tiempo que destacó el papel de Irán y la resistencia de Siria en evitar que el flagelo salafista se extienda por toda la región de Oriente Medio.

“Hoy en día los salafistas han sido vencidos… en todos los frentes”, aseveró el general Soleimani, y agregó que “el pueblo sirio es invencible si apoyan a su gobierno”. Además añadió que “la Unión Europa ya está pagando un alto precio para la seguridad por haber apoyado a los grupos terroristas” en la región.

El general Soleimani desempeña un papel clave en la lucha contra Califato Islámico y otros grupos terroristas en Siria y en Irak. Las autoridades irakíes han calificado de “necesaria” la presencia del general Soleimani en las operaciones para la liberación de Mosul, conocida como la capital de Califato Islámico, que cayó en junio de 2014 bajo el control de este grupo salafista.

Uno de los motivos de la elección de Siria en 2011 como objetivo militar del imperialismo fue su estrecha alianza con Irán, uno de los componentes más importantes del denominado “eje de la resistencia” contra el imperialismo en Oriente Medio.

En los correos electrónicos de Hillary Clinton, cuando era secretaria de Estado, aparece uno escrito en diciembre de 2012, en el que asegura que, dada la “relación estratégica” entre Irán y Siria, el derrocamiento de Bashar Al-Assad sería un beneficio inmenso para Israel y haría que Israel perdiera el temor a perder el monopolio nuclear.

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La CIA y Arabia saudí en la historia inconfesable de Al Qaeda (y 2)

El New York Times confirmó indirectamente las declaraciones de la congresista estadounidense Tulsi Gabbard. Tres semanas antes de los atentados del 13 de noviembre había denunciado en la CNN el apoyo clandestino a Al Qaeda por parte de la CIA en el frente sirio, criticando que la Agencia tenía como objetivo derrocar a Bashar Al Assad apoyando a unos rebeldes, muy lejos de la moderación que nos había sido descrita hasta entonces. Como ella afirmó durante esa entrevista, “Estados Unidos y la CIA deben detener esta guerra ilegal y contraproducente para derribar el gobierno sirio de Assad, y deben focalizarse en nuestro enemigo real, los grupos islamistas extremistas. Porque actualmente estamos viendo la causa de que sea contraproducente: actuando […] para derrocar al gobierno sirio de Assad, estamos reforzando a nuestros enemigos, los islamistas extremistas”.

Antes de dar detalles más amplios sobre esta política clandestina y sus consecuencias, ella recuerda que “no ha existido una votación en el Congreso para autorizar el uso de la fuerza, para autorizar una guerra que tiene por objetivo derrocar un gobierno soberano. Desde que yo he tomado posesión [en la Cámara de Representantes] no ha habido ningún voto, ni tampoco antes de que fuera elegida [en 2013]. Por tanto el pueblo norteamericano no ha tenido la oportunidad de expresarse, de aprobar o desaprobar esa guerra. Por consiguiente, esa guerra es ilegal”. Es muy probable que el carácter ilícito de estas operaciones explica porque el presidente Obama, la anterior secretaria de Estado Hillary Clinton y otros altos responsables norteamericanos han ocultado sistemáticamente el papel esencial de la CIA en el conflicto en Siria, como recientemente lo ha señalado el profesor de la Universidad de Columbia Jeffrey S. Sachs.

En esa entrevista en la CNN, Tulsi Gabbard también explicó que esta guerra secreta “es contraproducente porque actualmente las armas norteamericanas van a las manos de nuestros enemigos de Al Qaeda y otros grupos, grupos islamistas extremistas que son nuestros enemigos jurados. Son esos grupos los que nos han atacado el 11 de septiembre, de los cuales se supone que tenemos que buscar su derrota, pero sin embargo los apoyamos con armas para derrocar el gobierno sirio […] Yo no quiero que el gobierno de los Estados Unidos proporcione armas a Al Qaeda, a islamistas extremistas, a nuestros enemigos. Creo que es un concepto muy simple: ¡no podemos vencer a nuestros enemigos si, al mismo tiempo, se les arma y se les ayuda! Es algo absolutamente insensato para mi […] Hemos discutido de esto [con responsables de la Casa Blanca] a la vez durante las sesiones [parlamentarias] y en otras ocasiones, y creo que es importante que los ciudadanos de Estados Unidos se levanten y digan: ‘Mirad, no queremos ir [a Siria] y hacer lo mismo que con Saddam Hussein, hacer lo que pasó en Libia con Gadaffi, porque son países que se han hundido en el caos y que han sido conquistados por terroristas islamistas a causa de la acción de Estados Unidos y de otros [países]’”.

Entrevistado algunas semanas después de estas declaraciones, Nafeez Ahmed señala que “la representante Gabbard es una política de primera línea en el seno del Partido Demócrata”, del que desempeñaba la vicepresidencia antes de unirse al equipo de campaña de Bernie Sanders. Este buen conocedor de los arcanos de Washington añade que ella dispone de un “acceso a informaciones gubernamentales confidenciales relativas a las políticas extranjeras y militares de Estados Unidos, ya que pertenece a importantes omisiones parlamentarias: la Comisión de la Cámara de Representantes sobre las Fuerzas Armadas y la correspondiente a Asuntos exteriores. Por eso sus críticas hacia las políticas clandestinas de la administración Obama en Siria deben tomarse muy en serio”.

Sorprendido por el hecho de que declaraciones de Tulsi Gabbard no hayan suscitado la indignación nacional en Estados Unidos, Naffez Ahmed añade que “su testimonio en la CNN, lejos de ser una ‘teoría del complot’ infundada, confirma el apoyo de la CIA a favor de grupos afiliados a Al Qaeda en Siria, operado principalmente mediante socios regionales tales como los Estados del Golfo y Turquía”. Siendo hoy de notoriedad pública estas acciones clandestinas, suscitan cuestiones incómodas sobre la forma en que los intereses geoestratégicos a corto plazo de Estados Unidos y de sus aliados continúan amenazando la seguridad nacional de nuestras democracias y desestabilizando un número creciente de países. Finalmente, menos de una semana después de los atentados del 13 de noviembre, Tulsi Gabbard presentó una proposición de ley, cuyo fin es “detener inmediatamente la guerra ilegal y contraproducente destinada a derrocar el gobierno sirio de Al Assad”, no habiendo sido nunca discutida ni votada esta iniciativa en la Cámara de Representantes.

El Congreso no controla las operaciones de la CIA

El artículo del New York Times citado anteriormente señala también la importancia de los jefes de estación de la CIA en Arabia saudí, que son descritos como “los auténticos lazos” entre Washington y Riad desde hace muchas décadas. El Times remonta los orígenes de esta relación opaca y mixta a la creación del Safari Club. Movilizando fondos extranjeros en los años 80, esa red ha permitido financiar las operaciones clandestinas de la CIA en Angola, en Nicaragua y en Afganistán escapando a la supervisión del Congreso norteamericano. Dicho sistema de financiación se adoptó en 2012 en la guerra de Siria, y esa institución no pudo controlar lo que el Washington Post describió en 2015 como un “vasto esfuerzo [contra Assad] de muchos miles de millones de dólares implicando [la CIA], a Arabia saudí, Qatar, Turquía” y sus aliados, a través de “una de las mayores operaciones clandestinas” de la Agencia. Conforme a la doctrina de la “negación plausible”, la financiación exterior que moviliza no se ha sometido a la supervisión del Congreso, que no puede ejercer su control sobre las actividades y los presupuestos de los servicios especiales extranjeros.

Resulta de ello que Estados Unidos puede fácilmente rechazar las críticas del aumento de grupos extremistas en Siria hacia sus aliados de Próximo Oriente, mientras que la CIA apoya activamente sus operaciones de los “Military Operations Centers”, bases secretas en Turquía y en Jordania desde las que se han entregado millares de toneladas de armamento a las milicias anti Assad, también a las más extremistas.

Si las políticas impuestas desde hace 40 años por los jefes del espionaje estadounidense y saudí esconden aún muchos secretos, no hay duda de que han favorecido la creación y la internacionalización de las redes yihadistas que amenazan ahora la paz mundial. Como explicaba Yves Bonnet, antiguo responsable de la Dirección de Vigilancia del Territorio (DST) “la CIA y Arabia saudí han creado el terrorismo mesiánico del que se reclaman Al Qaeda y el Daesh”. Citando de nuevo a Nafeez Ahmed, “las redes muyaidines afganas han sido formadas y financiadas bajo la supervisión de la CIA, del MI6 y del Pentágono. Los Estados del Golfo han aportado sumas de dinero considerables, mientras que los servicios de inteligencia pakistaníes (ISI) han asegurado la unión sobre el terreno con las redes militantes coordinadas por Abdullah Azzam, Osama bin Laden y sus cómplices. El gobierno de Reagan, por ejemplo, proporcionó dos mil millones de dólares a los muyaidines afganos, completados por otro aporte de la misma cantidad de Arabia saudí”.

Tras recordar estos hechos bien conocidos, Nafeez Ahmed pone en cuestión una falsa idea que ha sido continuamente repetida por una gran mayoría de expertos y periodistas internacionales desde el 11 de setiembre: “Según la creencia popular, esta configuración desastrosa de una colaboración entre Occidente y el mundo musulmán en la financiación de extremistas islamistas habría finalizado con el hundimiento de la Unión Soviética. Como he explicado en una declaración en el Congreso un año después de la publicación del informe de la Comisión del 11 de septiembre, esta creencia popular es errónea […] Un informe clasificado de los servicios de inteligencia norteamericanos, revelado por el periodista Gerald Posner, ha confirmado que Estados Unidos eran plenamente conscientes del hecho de un acuerdo secreto alcanzado en abril de 1991 entre Arabia saudí y Bin Laden, residente entonces bajo vigilancia. Según ese acuerdo, Bin Laden estaba autorizado a abandonar el reino con su financiación y sus seguidores y a continuar recibiendo un apoyo financiero de la familia real saudí con la única condición de abstenerse de ir en contra y desestabilizar el propio reino de Arabia saudí. Lejos de ser observadores lejanos de este acuerdo secreto, Estados Unidos y Gran Bretaña participaron en él activamente”.

Según el último libro de Peter Dale Scott, este acuerdo de abril de 1991 entre Bin Laden y la familia real saudí se ve corroborado en el libro premiado con el Pulitzer de Lawrence Wright sobre Al Qaeda y el 11 de setiembre. Según otras fuentes fiables, este acuerdo se habría renovado en 1995, según Anthony Summers, después en 1998, según Ahmed Babeeb. Paralelamente, según el antiguo diplomático y oficial consular norteamericano en Djedda, Michael Springmann, “la CIA transfirió [a muyahidines que habían combatido en Afganistán] hacia los Balcanes, Irak, Libia y Siria, proporcionándoles visados USA ilegales”, afirmando haber descubierto que el consulado en el cual él trabajaba era en realidad “una base de la CIA”.

A la vista de los elementos estudiados en este artículo, lejos de ser la nebulosa inasible que se nos describe en los medios occidentales, la red de Al Qaeda ha sido empleada por los servicios especiales norteamericanos y sus socios también después de la guerra fría, a fin de desempeñar diferentes objetivos geoestratégicos inconfesables. Como hemos analizado, se trata de hechos corroborados que nos permiten, quince años después del 11 de septiembre, medir hasta que punto las políticas clandestinas de la CIA y sus aliados están fuera de control. Las informaciones que demuestran que las fuerzas apoyadas por la Agencia en Siria combaten a aquellas que apoyan las operaciones del Pentágono sobre el terreno son una ilustración edificante.

La guerra contra el terrorismo es una guerra mundial

Un estudio en profundidad de la historia de Al Qaeda indica que el aumento mundial de la yihad armada se origina en las relaciones turbulentas entre los responsables de la CIA y sus homólogos saudíes, cuyo reino es descrito por numerosas fuentes autorizadas como el principal patrocinador de las organizaciones islamistas a través del mundo. De la yihad afgana al takfirí sirio, las acciones clandestinas de la CIA masivamente cofinanciadas por los petrodólares saudíes han reforzado hasta el presente la nebulosa Al Qaeda, y ello pese al 11 de septiembre, la mal llamada “guerra contra el terrorismo”, y los recientes atentados que han golpeado a las poblaciones occidentales.

La CIA ha delegado estas operaciones en los servicios saudíes y otros socios extranjeros, lo que explica por qué es tan difícil comprender el peligroso juego de la Agencia ante el terrorismo islamista.

La historia inconfesada de Al Qaeda debe ser explicada a la opinión pública porque, como demuestra la tragedia siria, las lecciones de la yihad afgana no han sido evidentemente comprendidas por nuestros dirigentes. Nuevas catástrofes ligadas al terrorismo son de temer en el mundo occidental, principalmente debido al regreso de Siria de combatientes extremistas a sus países de origen. En un contexto de guerra perpetua que genera anualmente miles de millones de beneficios para las multinacionales de la energía, del armamento, de mercenarios, y de la inteligencia privada, los dirigentes occidentales ¿tienen la voluntad de detener estas intervenciones y redefinir una estrategia para Oriente Medio menos militarizada y más constructiva?

Después de quince años de la “guerra contra el terrorismo” que ha amplificado considerablemente esta amenaza, que ha potenciado una privatización masiva de las operaciones militares, y que ha producido la muerte de más de un millón de personas solamente en Irak, en Afganistán y en Pakistán, esta preocupante cuestión merece plantearse.

Respecto al “casus belli” que ha legitimado esta guerra perpetua, también subsiste una cuestión también preocupante. Los principales acusados de los atentados del 11 de septiembre aún no han sido juzgados por los tribunales militares de Guantánamo. Aunque las confesiones conseguidas bajo tortura son jurídicamente inadmisibles, el mayor crimen de la historia moderna de Estados Unidos nunca ha sido objeto de ningún proceso. El Congreso norteamericano acaba de autorizar a las familias de las víctimas de estos sucesos a demandar a Arabia saudí por su supuesto papel en esos ataques, pese al veto de Obama, que impidió la promulgación de esta ley.

En este contexto, a la vista de la relación entre el reino de los Saud y la CIA, este análisis escrito por Jean Pierre Chevenement en 2004 es hoy aún más pertinente: “La propagación del terrorismo islamista, ciertamente lamentable, también proporciona una coartada ideal a la empresa de recolonización de Medio Oriente y la dominación mundial, a la escala de un ‘nuevo siglo americano’, al que se lanzó el gobierno de George W. Bush. La historia de la vuelta de las milicias wahabitas de Osama bin Laden contra Estados Unidos, que les habían apoyado contra la URSS en Afganistán, supone tantas zonas sombrías que nos podemos preguntar si la cooperación tan estrecha entre la CIA y los servicios saudíes del príncipe Turki, rota solo quince días antes del 11 de setiembre, aclararía de forma útil las circunstancias de un acontecimiento que abrió una nueva página en la historia de las relaciones internacionales: como Atenea saliendo armada del muslo de Júpiter, aquel día se decretó la cuarta guerra mundial”.

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Rojava: un mito para encubrir cinco años de agresión imperialista

Recientemente Kaos en la Red ha traducido y difundido un “Llamamiento a la solidaridad internacional” contra la intervención del ejército turco en el norte de Siria, que califica de “extranjera” (1) con absoluta corrección gramatical.

No obstante, el “Llamamiento” es el típico fraude político que pone de relieve el papanatismo de buena parte de la intelectualidad europea.

Quiere dar la impresión de que en Siria es ahora, después de cinco años de guerra, cuando los “extranjeros” empiezan a hacer su aparición en lo que hasta ahora a algunos les parecía una guerra “civil”, o quizá aún menos: un levantamiento de la población contra el gobierno opresor de Bashar Al-Assad.

También quiere aparentar que los turcos son los únicos invasores de Siria, ya que no se pide la salida de los demás ocupantes “extranjeros”. Por ejemplo, podían haber exigido la salida de las tropas británicas estacionadas en el noroeste, pero el “Llamamiento” no habla de ello. ¿Significa eso que los soldados británicos molestan menos que los turcos?, ¿a quién molestan menos?

Hay muchos “extranjeros” en Siria. Por ejemplo, hay muchos mercenarios procedentes de todas las partes del mundo que luchan en las filas de los yihadistas. El servicio secreto alemán afirma que el 95 por ciento de los yihadistas que combaten en Siria no son sirios; ni siquiera son árabes. Pero el “Llamamiento” tampoco se refiere a ellos para nada. ¿Por qué?, ¿no les molestan a los firmantes?, ¿deben permanecer en Siria?

Hay muchos más “extranjeros” de los que el lector es capaz de imaginar siquiera. Por ejemplo, hay millones de palestinos que han huido de las masacres organizadas por el Estado de Israel y han sido acogidos por el gobierno de Siria desde hace más de medio siglo.

Hay unos dos millones de irakíes que se refugiaron en Siria tras la invasión de Estados Unidos a su país en 2003.

Hay más de un millón de kurdos originarios de Turquía acogidos por el gobierno de Siria cuando huían de la represión al otro lado de la frontera. Algunos de ellos se quejan ahora de quien les ha ofrecido su hospitalidad más desinteresada… De bien nacidos es ser agradecidos.

En fin, como ven, hay muchos “extranjeros” que no sólo no molestan a los firmantes sino que su intervención en Siria la deben considerar como saludable, aunque seguimos sin saber para quién. Es el caso de las tropas de Estados Unidos que, junto a las fuerzas kurdas, “han estado despejando el norte de Siria de los soldados de Daesh”.

Seamos claros: los autores del “Llamamiento” que publica Kaos en la Red le quieren lavar la cara al imperialismo. Lo que dicen es: mientras Estados Unidos combate al yihadismo, Turquía ha llegado a un acuerdo con ellos para que la ciudad que ocupan, Jarablus, se convierta en su base de operaciones. Turquía es un enemigo; Estados Unidos no es un enemigo sino todo lo contrario: un aliado.

Nos toman por idiotas. Si no entendemos mal, lo que aseguran es que Jarablus era una base de operaciones del Califato Islámico y el ejército turco los ha expulsado de ella para que siga siendo una base de los mismos yihadistas… Absurdo.

Luego viene toda esa demagogia, también muy de moda, sobre la creación en Rojava del “primer ejemplo del corazón democrático en Siria”. Lo que está ocurriendo en Rojava se contrapone frontalmente no sólo con lo que hace el gobierno turco en su país sino también con lo que hace el gobierno sirio.

Lo de Rojava es, pues, un oasis, algo excepcional y modélico en un entorno de extremismo, crímenes y guerra sin cuartel. Algunos libertarios de pacotilla tienen incluso la desfachatez de hablar de “revolución” (2) y, por supuesto, de democracia, autogestión, feminismo, ecologismo… El no va más, una cortina de humo perfecta para ocultar la esencia de una brutal guerra desatada por el imperialismo.

A nosotros nos llegan informaciones un poco más preocupantes. Por ejemplo, el periódico armenio Agos insertó una declaración firmada por 16 organizaciones asirias y armenias (3) en la que afirman que en los territorios bajo su control, el PYG recluta tropas a la fuerza en Siria, extorsiona a las personas, interviene en los programas de las escuelas religiosas y, en fin, que viola los derechos humanos.

Más recientemente Amnistía Internacional ha calificado la destrucción de poblaciones en Rojava y el norte de Siria por parte de PYG como “crímenes de guerra”(4).

Reporteros sin Fronteras también ha criticado la censura impuesta a la prensa por el PYD en las zonas de Siria bajo su control militar a través de una especie de Ministerio de la Información, así como las detenciones de periodistas críticos (5).

Esa es la otra cara de la “revolución” en Rojava que, por cierto, tiene una relación directa con el aspecto que hemos comentado antes: la presencia de tropas “extranjeras”, como las de Estados Unidos, se explica precisamente para defender que dicha “revolución” alcance todos sus objetivos.

Los imperialistas siempre se han caracterizado por su apoyo a las revoluciones, a la democracia, a la libertad, a los derechos humanos…

(1) http://kaosenlared.net/llamamiento-a-la-solidaridad-internacional-ante-la-invasion-del-estado-de-turquia-al-norte-de-siria-y-rojava-kurdistan-sirio/
(2) La rebelión de los oprimidos del Kurdistán, http://subversiones.org/archivos/117939
(3) http://www.agos.com.tr/tr/yazi/13260/rojavada-hiristiyanlar-pydye-tepkili, más información: http://www.liberation.fr/planete/2014/10/19/kobane-le-pyd-un-parti-kurde-autoritaire_1125270
(4) http://www.amnesty.org/fr/documents/document/?indexNumber=mde24%2f2503%2f2015&language=en
(5) http://rsf.org/fr/actualites/le-rojava-ou-comment-le-pyd-entend-controler-les-medias-et-mettre-au-pas-les-acteurs-de-linformation

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Las IP del Califato Islámico están registradas en Estados Unidos y Gran Bretaña

Con internet ocurre lo mismo que con las drogas: se criminaliza el consumo pero no la producción. En una sociedad capitalista es lógico que el consumidor final acabe en la cárcel, mientras el fabricante se lleva sus beneficios a un paraíso fiscal.

La existencia de páginas web yihadistas, como el mismo yihadismo, está sirviendo de excusa para toda que los Estados marchen cada vez más claramente hacia el fascismo, las prohibiciones y los castigos. La visita de páginas de contenidos radicales está bajo sospecha, pero nada se dice de la financiación de los yihadistas a través de las redes sociales, en las que muestran sus propias tiendas virtuales colocando a la venta camisetas y muñecos para niños.

Nadie pregunta en dónde están los servidores que ofrecen dichos contenidos, por una sencilla razón: porque quienes las promocionan son los imperialistas y estos no se van poner la soga alrededor de su propio pescuezo.

Según Evangeline O’Regan, Jefa de Medios Digitales de la Oficina de Comunicación del Ministerio de Defensa de España, “el grupo terrorista [Califato Islámico] cuenta con 30 productoras audiovisuales —tres de ellas para hacer contenidos internacionales y las 27 restantes, dirigidas al público interno y musulmán— que se dedican a producir contenidos al por mayor: con calidad y en cantidad”.

Instagram tiene su propio perfil para los simpatizantes del grupo terrorista. La mayoría de los perfiles son públicos, de modo que se puede acceder a ellos sin identificación previa.

Entre 2014 y 2016 han publicado el internet 15 números de la Revista Dabiq que difunde la propaganda del Califato Islámico en las redes sociales, además de decapitaciones, torturas y ejecuciones.

El Califato Islámico tiene su propia aplicación para móviles, llamada “El amanecer de la Buena Nueva”, en donde los dirigentes yihadistas escriben mensajes que llegan a las cuentas de Twitter de todos los seguidores que se la han descargado, llegando a los 40.000 tuits en un sólo un día.

También tienen su propio servicio de mensajería, una aplicación llamada “Alrawi” parecida a Whatssap, así como una emisora de radio: Al-Bayan.

La agencia de noticias del Califato Islámico es Amaq, que comenzó con la difusión de textos breves, vídeos, alertas y artículos a través de Telegram. A finales de 2015 se transformó en una aplicación para móviles que distribuye propaganda en varios idiomas, desde el inglés hasta el árabe, pasando por el alemán o el francés.

Tiene su propia entrada en la Wikipedia (1) y los dominios de las páginas web donde se ubican los registros amaq.com y amaq.org tienen direcciones en Estados Unidos y en Reino Unido (2). Si alguien los quiere buscar, no están muy lejos…

Un informe publicado a comienzos de este año (3) enumeraba otros recursos de la constelación de medios de propaganda utilizados por los yihadistas, como las fundaciones Ajnad, Al-Furkan, Al-Itisam, Al-Himma o el Hayat Media Center.

(1) https://en.wikipedia.org/wiki/Amaq_News_Agency
(2) http://misionverdad.com/videos/las-ip-del-estado-islamico-se-registraron-en-eeuu-y-reino-unido
(3) http://rsf.org/sites/default/files/rapport_daech_fr_web.pdf

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La CIA dirigió el golpe de Estado fallido en Turquía (y 2)

Luego Fuller admite algo del tipo “me parece que estás protestando demasiado”. Escribe: “La divulgación completa: es públicamente notorio que yo he escrito una carta en tanto que ciudadano en el marco de la petición de Carta Verde [permiso de residencia] de Gülen en 2006, indicando que no creía que Gülen constituyera una amenaza para la seguridad de Estados Unidos”.

Naturalmente, los espías de Langley, por naturaleza, nunca hacen una “divulgación completa”. Omite que su carta fue firmada también por un segundo veterano senior de la CIA, George Fidas, y por un hombre presumiblemente de la CIA, entonces embajador norteamericano en Turquía, Morton Abramowitz, miembro del consejo de “George Soros International Crisis Group”. Sibel Edmonds, antigua traductora turca del FBI y “denunciante”, cita los nombres de Abramowitz y de Fuller en el marco de una sombría conspiración en el seno del gobierno de los Estados Unidos, que ella descubrió. Esta conspiración utilizaba las redes en Turquía para apoyar un “Estado profundo” criminal a través del mundo de habla turca, desde Estambul pasando por la Federación Rusa hasta China. La red que documentó incluía una importante participación en el tráfico de heroína de Afganistán, tal vez una de las fuentes de la gran riqueza de Gülen.

Fuller también omite decir que a la intervención de la CIA por él conseguida, para obtener un estatuto especial permanente de la Carta Verde de Gülen, se opuso el Departamento de Estado norteamericano, cuyos abogados han declarado: “En razón de la gran cantidad de dinero que el movimiento Gülen utiliza para financiar sus proyectos, pretende que ha alcanzado acuerdos secretos, con los gobiernos de Arabia saudí, de Irán y de Turquía. Se sospecha que la CIA colabora en la financiación de estos proyectos”.

La idea de que Graham E. Fuller estaría implicado en el actual intento de golpe CIA-Gülen tiene aún más credibilidad, con otra declaración de Fuller que, cuando la CIA jugaba un papel clave en la guerra de Afganistán en los años 80 contra la Unión Soviética, reclutó a un joven saudí llamado Osama Bin Laden para supervisar la formación en terrorismo de los yihadistas islámicos en Pakistán.

La finalidad de la inhabitual admisión de Fuller en su blog es mostrar que ni él ni su protegido tiene nada que ver con el golpe de Estado. Hay que preguntarle entonces también dónde estaba la noche del 15 de julio.

El general de los 2.000 millones de dólares

Otros detalles que se han hecho públicos respecto al papel jugado por una figura militar clave, que orquestaba a los militares turcos en el fracasado golpe de Estado. Según Yeni Safak, diario cercano a Erdogan, el general norteamericano John F. Campbell, ex comandante de la ISAF en Afganistán, no se jubiló en marzo para cultivar su jardín y jugar al golf. Se le dio una misión secreta unos ocho meses antes del reclutamiento de los dirigentes militares turcos del golpe de Estado. Ya entonces se preveía la eliminación de Erdogan y su reemplazo por Gülen. Informan que Campbell había realizado al menos desde mayo dos visitas a Turquía para mantener reuniones secretas en la base militar de Erzurum y en la base aérea de la OTAN en Inçirlik.

El diario informa también detalladamente que Campbell habría supervisado una financiación de 2.000 millones de dólares para engrasar el mecanismo de los oficiales turcos participantes en el golpe. Escribe que la sucursal nigeriana de la United Bank Of Africa (UBA) fue la base principal para las transferencias de dinero a los conspiradores: “Millones de dólares se han transferido de Nigeria a Turquía por un grupo de personal de la CIA. El dinero, distribuido a un equipo especial de 80 personas de la CIA, se empleó para convencer a los generales pro golpistas”.

Por 2.000 millones de dólares se pueden sin duda comprar un montón de generales. El mismo informe indica que la CIA ha empleado la abundante presencia de redes “Gülen Cemaat” para el golpe previsto en Turquía central y oriental. El informe de Yeni Safak describe el testimonio de aquellos que fueron detenidos, cómo los militares fueron reclutados entre los oficiales turcos de la base aérea de Incirlik: “Los apoyos, que han sido clasificados como ‘aquellos que marchan con nosotros’, han recibido una enorme suma de dinero. Todos los soldados y los oficiales de esta categoría han sido considerados como miembros seguidores del grupo terrorista Feto (Organización Gülen)”.

Fuentes de periodistas turcos independientes han dicho que la infiltración de la CIA en el ejército turco venía dándose desde hace décadas, en el marco de los procesos de eliminación de los generales kemalistas nacionalistas que pudieran oponerse a una Turquía islamista dirigida por Gülen. Según estos informes, los reclutamientos Gülen de rango inferior en el ejército han sido enchufados secretamente desde los exámenes de entrada a las escuelas militares para asegurar su admisión en las filas de los oficiales. Esas fuentes estiman que antes del 15 de julio tal vez más del 50 por ciento de los mandos superiores del ejército turco eran generales gülenistas.

La imagen emergente de Gülen y su organización no es lo que Graham F. Fuller describe como “una tradición apolítica, más sufí, mística y social”. Gülen fue obligado a huir a Estados Unidos a fines de los años 90, cuando la policía secreta turca grabó un sermón a puerta cerrada de Gülen para sus más próximos seguidores, en el cual habría dicho: “Debéis desplazaros por las arterias del sistema sin que nadie detecte vuestra existencia, hasta que ocupéis todos los centros del poder… Debéis esperar el momento en que estéis al completo, y cuando se den las condiciones, podremos asumir el mundo entero… Debéis esperar hasta que hayáis conseguido todo el poder del Estado… en Turquía…” Es un clásico discurso de los Hermanos Musulmanes.

Dunford embiste contra Turquía

Tras todo el humo que sale de Turquía y del gobierno de Erdogan debe haber algo de fuego real tras el fracaso del golpe de Estado. El 31 de julio el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Joseph “Fighting Joe” Dunford, corre a Turquía en una visita inesperada.

Por primera vez desde el golpe de Estado, el 29 de julio el presidente turco Erdogan acusa públicamente al general Joseph Votel, comandante del Comando Central norteamericano de “connivencia con los conspiradores”.

Durante un seminario “think tank” celebrado el 28 de julio en el Instituto Aspen de Washington, Votel declaró: “Ciertamente hemos tenido relaciones con gran número de dirigentes turcos, jefes militares en particular. Y por ello me preocupa el impacto sobre estas relaciones, que nosotros queremos continuar”, en referencia a los prisioneros políticos detenidos en Turquía. Erdogan le respondió: “No es asunto suyo tomar esa decisión. ¿Quién es usted? ¡Quédese en su sitio!”

La manera en que Erdogan va a continuar ahora y con qué país, que retire oficialmente a Turquía de la OTAN, que eso sea tras su encuentro con el presidente ruso Vladimir Putin, si va a cambiar el apoyo de Turquía para derribar el régimen de Assad en Siria y acercarse a Rusia y alejarse de occidente… Toda la posición geopolítica de Estados Unidos a través de Oriente Medio que afecta a Rusia e incluso a China podría convertirse en algo catastrófico para los conspiradores arrogantes y para los viejos patriarcas aburridos de la CIA y su achacoso protegido Gülen. Los próximos meses serán críticos, en las formas más inimaginables.

Más información:
—Los vínculos de los Mateen y los Tsarnaiev con la CIA
—Gülen reconoce la ‘posible’ participación de los suyos en el golpe de Estado en Turquía
—Un general del Pentágono dirigió el fallido golpe de Estado en Turquía
—Nuevos indicios de que un general de Estados Unidos dirigió el golpe de Estado en Turquía

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La CIA dirigió el golpe de Estado fallido en Turquía (1)

Mucho se ha escrito sobre el fracaso de la tentativa del golpe de Estado en Turquía del 15 de julio. El gobierno Erdogan apuntó como primer responsable del golpe al exiliado Fethulla Gülen, residente en Saylorburg, Pennsylvania, y ha pedido oficialmente su extradición para hacer frente a las acusaciones ante los tribunales turcos. Hasta el presente, Washington se ha negado. Como en el interior de Turquía continúa una investigación masiva de la policía y de las fuerzas de seguridad, nuevos detalles sorprendentes surgen casi de forma cotidiana sobre el papel clave jugado por la CIA detrás de su agente Gülen y su movimiento (denominado Feto, por Organización Terrorista Fethullah en turco) y el ejército norteamericano.

Ahora, los informes de los medios turcos destacan que el mentor de Gülen, el “antiguo” hombre de la CIA Graham E. Fuller, con otro “veterano” de la CIA y cercano asociado de Fuller, Henri J. Barkey, estaban en un hotel de lujo en una de las Islas de los Príncipes, en el mar de Mármara, a veinte minutos de Estambul, en la noche del 15 de julio.

Mientras que Washington continua negando categóricamente toda implicación en el intento de golpe de Estado, los medios turcos revelan informaciones detalladas sobre la implicación de personalidades norteamericanas como organizadoras. Las mismas incluyen al antiguo comandante de la fuerza asistente a la seguridad internacional de la OTAN (Afganistán), general del ejército John F. Campbell. Y ahora, nuevas revelaciones nombran a Henri J.Barkey, antiguo agente de la CIA, ahora instalado como profesor de la Universidad Lehigh en Bethlehem, Pennsylvania, a media hora de la mansión de Fethullah Gülen por la carretera PA-33. Según el diario Istanbul Yeni Safak, en la noche del 15 de julio Henri Barkey y un grupo de otras 17 personas, en su mayoría no turcos, se reunieron durante algunas horas en una sala reservada del hotel Splendid Palas en la Isla de los Príncipes en las afueras de Estambul, donde siguieron la evolución del golpe de Estado por la televisión en medio de entrevistas a puerta cerrada, según testimonios del personal del hotel. El documento cita una fuente de investigación de la policía de Estambul, que ha informado de que Barkey mantuvo una reunión en el hotel con 17 directivos superiores, en su mayoría extranjeros, el 15 de julio, día del fracasado golpe.

Según la dirección del hotel, Barkey mantuvo una “reunión que duró horas hasta la mañana del 16 de julio en una sala especial. Siguieron el intento de golpe a través de las cadenas de televisión”.

‘Cómo dirigir el islamismo contra nuestros adversarios’

Otros relatos de periodistas independientes turcos bien informados dicen que entre los miembros presentes con Barkey en la noche del golpe estaba un antiguo oficial superior de la CIA y mentor de Fethullah Gülen, Graham E. Fuller, antiguo jefe de estación de la CIA en Turquía. No es ninguna sorpresa. Ambos Fuller y Barkey son antiguos asociados de la CIA en Langley. Ambos tienen una larga implicación en los asuntos turcos. Incluso han escrito en común un libro: “La cuestión kurda de Turquía”.

Parece que algo ha picado recientemente al astuto veterano de 78 años de la CIA, Fuller. Afirma haberse jubilado de la Agencia hace años, cuando fue a la RAND Corporation, sociedad muy ligada a la CIA. Pero vuelve a salir de las sombras durante el atentado de la maratón de Boston para intentar rechazar las relaciones con los dos hermanos chechenos acusados de cometer los hechos. Fuller tuvo que admitir que los hermanos Tsarnaev tenían un tío, “el tío Ruslan”, alias Ruslan Tsarnaev, antiguo empleado de la sociedad Halliburton en Asia central, una sociedad de Dick Cheney, y que había vivido en la casa de Fuller por un tiempo cuando “el tío Ruslan” se casó con la hija de Fuller. ¿Algo realmente extraño, o simplemente una “coincidencia”? Sin embargo, si Fuller no hubiera querido atraer la atención sobre sí, mejor hubiera debido callarse y dejar pasar la tormenta. No muy profesional para un veterano, un resucitado de la CIA.

Ahora Fuller, desde su blog personal, se precipita a negar estar tras Fethullah Gülen y el golpe de Estado tuco. Sin embargo, su blog es un himno descosido de elogios a su protegido, Gülen. Escribe que “Gülen es un apolítico, es más bien un sufí, una tradición mística y social. Gülen está interesado por el cambio social lento y profundo, incluyendo la enseñanza superior laica… Respecto al intento de golpe de Estado fracasado de manera espectacular contra Erdogan la semana pasada, creo que es poco probable que Gülen sea su cerebro”.

Que yo sepa Erdogan nunca ha declarado que Gülen “sea el cerebro tras el golpe de Estado”. Ha declarado que las redes Gülen han jugado papeles claves. Los cerebros, empleando la palabra de modo caritativo, estaban en otros lugares como en Tampa, Florida (la sede del CENTCOM) y en Langley, Virginia (la sede de la CIA).

Pese a la errónea tentativa de Fuller para proteger a Gülen, ha quedado demostrado que la misma organización Gülen apoyada por la CIA, tras el hundimiento de la Unión Soviética en los años 90, se dedicó a la creación de escuelas Gülen a lo largo de las antiguas repúblicas soviéticas de Asia central, de Turquía, de Chechenia e incluso de Dagestán en Rusia, en Uzbekistán, en Kirghizistan y en Xingjiang, en China.

En 1999 Fuller, entonces en la RAND, predicaba el uso de las fuerzas islamista de Gülen a fin de hacer avanzar los intereses de Estados Unidos en Asia central, contra China y contra Rusia. Declaraba que: “Nuestra política de conducción del islamismo contra nuestros adversarios ha funcionado maravillosamente bien en Afganistán, contra los rusos. Los mismos métodos y doctrinas pueden también ser empleadas para desestabilizar lo que quede del poder ruso, y sobre todo para enfrentarse a la influencia china en Asia central”.

El libro de Fuller, “Nueva Geopolítica de Turquía: de los Balcanes al oeste de China”, fue publicado en 1993, coincidiendo con el establecimiento por parte de la organización de Gülen de una cadena de “escuelas Gülen”, que tenían como objetivo a los niños de las élites de la región en Asia central hasta Xinjiang en el oeste de China, regiones en las que residen muchos turcos musulmanes. A mediados de los años 90, más de 75 “escuelas Gülen” se extendían por Kazajstán, Tayikistán, Azerbaiyán, Turkmenistán, Kirguizistán, Uzbekistán e incluso en Rusia (en el Dagestán y en el Tatarstan), en medio del caos de la era postsoviética del borracho Boris Yeltsin.

En 2011 Osman Nuri Güdes, antiguo jefe de inteligencia exterior del MIT turco, la “CIA turca”, consejero jefe de investigación del primer ministro Tansu Ciller en los años 90, publicó un “libro bomba” que sólo ha sido autorizado en lengua turca. En ese libro Güdes, de 85 años y ya jubilado, ha revelado que en los años 90 las escuelas islamistas de Gülen que surgían en el Asia central proporcionaban la base para infiltrar centenares de agentes de la CIA que actuaban bajo la cobertura de enseñantes de lengua inglesa. Según Güdes, el movimiento Gülen “albergaba 130 agentes de la CIA” en sus escuelas en el Kirguizistán y en Uzbekistán, sin contar otros países y regiones citados más arriba.

Más información:
—Los vínculos de los Mateen y los Tsarnaiev con la CIA
—Gülen reconoce la ‘posible’ participación de los suyos en el golpe de Estado en Turquía
—Un general del Pentágono dirigió el fallido golpe de Estado en Turquía
—Nuevos indicios de que un general de Estados Unidos dirigió el golpe de Estado en Turquía

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Los trapos sucios de Turquía y la Unión Europea salen al aire

El 16 de agosto la cadena pública de televisión ARD difundió extractos de un documento confidencial del Ministerio alemán de Interior que calificaba a Turquía de “plataforma de los grupos islamistas de Oriente Medio” por su apoyo “a la Hermandad Musulmana en Egipto, a Hamas y a los grupos armados islamistas en Siria”.

La divulgación de los “trapos sucios” de Erdogan fue una pequeña venganza que se tomó el gobierno de Merkel por el fracaso del golpe de Estado en Turquía el 15 de julio y las imputaciones que han ido llegando procedentes del gobierno de Erdogan sobre la intervención de la OTAN y los imperialistas en el mismo.

Tras la divulgación, el gobierno de Ankara pidió explicaciones, al tiempo que denunciaba una política de “dos pesos dos medidas” procedentes de ciertos círculos políticos en Alemania.

Durante una rueda de prensa, el portavoz del Ministerio alemán de Interior, Johannes Dimroth, quiso rectificar el contenido claramente incriminatorio documento confidencial diciendo que el Ministerio no era “experto” en la materia y que “por error” la respuesta se redactó sin la intervención del Ministerio de Asuntos Exteriores.

“Estamos firmemente convencidos de que Turquía […] es el socio más importante en lo que concierne al llamado Califato Islámico”, dijo el portavoz, mientras la de otro Ministerio, el de Asuntos Exteriores, Sawsan Chebli, aseguró que ellos no estaban de acuerdo con el documento confidencial.

En junio Erdogan se entrevistó con Jaled Mechaal, dirigente de Hamas que, según Estados Unidos y la Unión Europea, es una organización terrorista. Hasta la fecha, en numerosas ocasiones el presidente turco ha repetido su apoyo a los Hermanos Musulmanes en Egipto, donde fueron destituidos del gobierno en 2013 por un golpe de Estado del general Al-Sisi

Los vínculos del MIT, la inteligencia militar turca, con el Califato Islámico, han sido muy estrechos. Algunos batallones turcomanos y uigures de los yihadistas, como los kamikazes que operan en Alepo, están directamente dirigidos por oficiales turcos.

Este tipo de situaciones, con los trapos sucios por los aires, forman el escenario perfecto para confirmar muchos datos, aunque la mayor parte de ellos sean sabidos de antemano y, sobre todo, para comprobar las contradicciones y el grado de deterioro al que llegan unos y otros.

En el caso de Austria, la diplomacia turca ya ha retirado a su embajador y ha calificado el gobierno de Viena como “radicalmente racista”, algo también muy sabido pero que ayuda a ilustrar el alejamiento de Turquía respecto a la Unión Europea.

La piedra de toque sigue siendo la Guerra de Siria, donde el gobierno de Erdogan sigue negociando en secreto con su homólogo de Damasco. Aunque no ha trascendido el contenido de dichas negociaciones, los turcos se han resignado a que Bashar Al Assad se mantenga en su cargo y ayer el ejército turco bombardeó las posiciones del Califato Islámico en el norte de Siria, según informó la cadena de televisión turca NTV.