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Estrategia

La incursión en Siria evidencia a Israel como un Estado fallido que huye hacia adelante

Antes del ataque del 7 de octubre y la consiguiente guerra en Gaza, el Fondo Monetario Internacional pronosticaba que la economía de Israel crecería un envidiable 3,4% durante el año 2024. Ahora, las proyecciones de los economistas oscilan entre el 1% y el 1,9%, según su grado de optimismo, y las previsiones para 2025 son peores, que ni siquiera contaban con la aventura bélica en Siria.

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Estrategia

Se abre la guerra entre Turquía e Israel en suelo sirio

El 8 de diciembre de 2024, la República Árabe Siria, junto con la dinastía Assad, se había derrumbado. En su lugar, se estableció el Gobierno de Transición Sirio y surgió una nueva era.

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Oriente Medio

Rusia paraliza el envío de armas a los huthíes por presiones de Estados Unidos y Arabia saudí

Rusia se estaba preparando para entregar misiles y otros equipos militares a los rebeldes huthíes en Yemen a fines del mes pasado, pero se retiró en el último minuto por los esfuerzos entre bastidores de Estados Unidos y Arabia saudí.

Los saudíes, que estuvieron enfrascados en una guerra brutal con los huthíes durante años, hasta la tregua de 2022, advirtieron a Rusia que no armara a uno de sus mayores adversarios al enterarse de los planes.

Estados Unidos, que ha estado involucrado en varios esfuerzos diplomáticos para evitar que los rusos armen a los rebeldes yemeníes, pidió por separado a los saudíes que ayudaran a convencer a Moscú de que no siguiera adelante con el esfuerzo.

Las discusiones entre Estados Unidos y Arabia saudí y la inminente transferencia de armas no se han informado previamente.

En enero Estados Unidos designó a los huthíes como una organización terrorista internacional, tras meses de ataques con misiles y aviones no tripulados huthíes contra barcos comerciales en el Mar Rojo que bloquearon el comercio mundial. Sin embargo, a pesar de varias rondas de sanciones y ataques militares estadounidenses contra la infraestructura armamentística huthí, los rebeldes han seguido atacando barcos comerciales en esa vía fluvial crucial.

Un alto funcionario estadounidense se negó a analizar los detalles de los planes de Rusia para armar a los huthíes, pero dijo que Estados Unidos considera que cualquier intento de un tercero de reforzar los suministros de armas de los huthíes es antitético a sus objetivos.

Que los huthíes participen en ese tipo de transacciones de armas demostraría una falta de compromiso de los huthíes con las conversaciones de paz.

Actualmente, los huthíes parecen estar alejándose cada vez más de un compromiso con una paz negociada en Yemen, dicen en Washington.

Buques rusos en el Mar Rojo

La inteligencia estadounidense no tiene claro si la reacción de Arabia saudí fue la clave para que Rusia abandonara su plan de armar a los huthíes, o si fue solo uno de los factores que llevaron al Kremlin a cambiar de opinión.

Los rusos han visto el armar y asesorar a los huthíes como una forma de tomar represalias contra Estados Unidos por su decisión de permitir que Ucrania atacara dentro del territorio ruso utilizando armas proporcionadas por Estados Unidos.

Aunque la inminente transferencia de armas se retrasó, Rusia desplegó personal militar en Yemen para ayudar a asesorar a los huthíes durante un período de tres días a finales de julio.

Los estadounidenses observaron que grandes barcos rusos hicieron una parada inusual en el sur del Mar Rojo, donde el personal ruso desembarcó, fue recogido por los huthíes en un bote y transportado a Yemen.

Los rusos llevaban bolsas con ellos, pero nada que pareciera lo suficientemente grande como para llevar armas o componentes de armas. No está claro si los barcos rusos transportaban el equipo que Rusia se había estado preparando para transferir a los huthíes antes de que el Kremlin abandonara el plan.

Antes y durante la visita de los rusos a Yemen, los huthíes tomaron la inusual medida de emitir un aviso a los marineros, que alerta a los barcos sobre posibles peligros en el mar. La inteligencia estadounidense indicó que los huthíes tenían la intención de realizar ejercicios de fuego real mientras recibían a los rusos, pero esos planes parecen haber sido descartados también.

Los huthíes comenzaron sus ataques casi diarios a los barcos que transitaban por el Mar Rojo en noviembre de 2023, lo que llevó a Estados Unidos y el Reino Unido a realizar varias rondas de ataques aéreos dentro de Yemen para tratar de eliminar su infraestructura de armas.

Los ataques no parecen haber afectado significativamente a las reservas de los huthíes. Pero Estados Unidos ha sancionado a varias entidades en los últimos meses (principalmente de China y Omán) que se cree que suministran componentes de armas al grupo.

Los huthíes también necesitan especialmente nuevos sistemas de radar, que las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos han atacado regularmente para tratar de frenar los ataques con misiles de los huthíes.

—https://edition.cnn.com/2024/08/02/politics/russia-weapons-houthis-saudi-arabia/index.html

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Espionaje

El asesinato de Haniyeh expone un importante fallo de la inteligencia iraní

Como resultado de un ataque con misiles contra Teherán, murió Ismail Haniyeh, uno de los líderes de Hamás y negociador clave con Israel. ¿Cuáles fueron las características de este ataque, quién podría estar detrás de él y por qué la respuesta a este ataque se convertirá en una cuestión de prestigio estatal para las autoridades iraníes?

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Oriente Medio

Los imperialistas quieren descabezar la fuerza iraní Quds

Irán es un país asediado. Ayer 10 policías iraníes murieron en dos ataques terroristas contra una base de la Guardia Revolucionaria en Rask y una comisaría de policía en Chabahar, cerca de la frontera con Pakistán.

Los imperialistas y sus secuaces sionistas no se conforman con la Guerra de Gaza. El lunes atacaron con misiles un edificio militar cerca de la embajada iraní en Damasco. Acabó con la vida de cuatro dirigentes iraníes de la Fuerza Quds, junto con seis sirios.

Cazas F-35 dispararon seis misiles contra el edificio. Los aparatos eran estadonuidenses y sus piotos israelíes. El New York Times describió el incidente como “una escalada importante en lo que durante mucho tiempo ha sido una guerra latente y no declarada entre Israel e Irán”.

Uno de los iraníes fallecidos es el general Mohammad Reza Zahedi, de 63 años de edad. Los demás son Said Izadi, jefe de la división palestina de la Fuerza Quds en Beirut, Abdolreza Shahlai, comandante de operaciones de la Guardia Revolucionaria en Yemen y Abdolreza Mosjedzadeh, que supervisa las milicias respaldadas por Irán en Irak.

El general Zahedi era un amigo cercano de Qassem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds, asesinado por un ataque con un dron estadounidense en Bagdad, Irak, en 2020.

A la edad de 22 años Soleimani se alistó en el ejército en 1979, con la revolución islámica en Irán. Zahedi lo hizo al año siguiente, a la edad de 20 años, al comienzo de la guerra entre Irán e Irak.

Ambos destacaron en las filas de la fuerza de operaciones especiales Quds durante los ocho años de guerra que siguieron. Zahedi estuvo al mando de la 44 Brigada Qamar Bani Hashim, antes de dirigir la 14 División Imán Hussein entre 1988 y 1991.

Soleimani le nombró comandante de las Fuerzas Quds en Líbano en 1998, cargo que ocupó hasta 2002, y para el que fue reelegido en 2008. Desempeñó un papel decisivo en el apoyo de Irán a Hezbollah.

En 2011, durante la guerra de agresión contra Siria, fue el responsable de organizar el apoyo militar al gobierno de Bashar Al-Assad. Era el enlace entre Hezbollah y los servicios de inteligencia sirios, operando bajo los seudónimos de Hassan Mahdavi y Reza Mahdavi.

Más de dos mil combatientes de Quds cayeron combatiendo en la Guerra de Siria.

El año anterior Zahedi se convirtió en blanco de sanciones estadounidenses, cuando el Departamento del Tesoro añadió su nombre a una lista de cuatro altos dirigentes de la Fuerza Quds sancionados.

Es el tercer dirigente de alto rango de la Fuerza Quds asesinado desde el inicio de la guerra en Gaza. Su muerte marca la pérdida más significativa que ha sufrido la unidad desde el asesinato de Soleimani hace cuatro años y, antes, de Hossein Hamedani en octubre de 2015.

En el momento de su muerte en Alepo, Hamedani era el oficial iraní de mayor rango asesinado en el extranjero desde la revolución islámica de 1979.

En diciembre, Sayyed Razi Mousavi, jefe de logística de Quds en Siria, responsable de coordinar la alianza militar entre Siria e Irán, murió en un ataque israelí con misiles en las afueras de Damasco.

En enero, Hujatollah Amidvar, un agente de inteligencia de Quds en Siria, murió en un ataque aéreo contra un complejo de viviendas al oeste de Damasco.

Ahora Israel ha dado un paso más, al atacar un edificio diplomático. Los ataques a embajadas por parte de enemigos tienen una larga historia, pero normalmente involucran a grupos terroristas. En 1983, por ejemplo, sesenta y cuatro personas perdieron la vida en un atentado suicida perpetrado por un grupo contra la embajada de Estados Unidos en Beirut y, en 1998, doscientas veintitrés personas murieron en ataques simultáneos de Al Qaeda con camiones bomba contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania.

No es usual que un Estado ataque al personal o las instalaciones diplomáticas de otro. En 1999, durante la Guerra de los Balcanes, los aviones de la OTAN bombardearon la embajada china en Belgrado, matando a tres personas.

Estados Unidos no ha condenado el ataque del lunes, pero un portavoz del Departamento de Estado dijo que estaban “preocupados por cualquier cosa que pudiera conducir a una escalada o exacerbar el conflicto en la región”.

La misión iraní ante la ONU calificó el ataque de “violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, del derecho internacional y del principio fundamental de la inviolabilidad de los locales diplomáticos y consulares”, añadiendo que Teherán se reserva el derecho “de tomar represalias resueltamente”.

Hossein Akbari, embajador de Irán en Damasco, escapó ileso del ataque. Dijo a la televisión pública de su país que siete personas, incluidos diplomáticos, habían sido asesinadas y que la respuesta de Teherán sería firme.

El martes, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, dijo que Teherán había convocado a un diplomático suizo que representaba los intereses estadounidenses. “Se ha enviado un mensaje importante al gobierno estadounidense, como partidario del régimen sionista”, escribió el ministro. “Estados Unidos nos debe una respuesta”.

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Oriente Medio

Israel esconde más de 200 muertos entre sus soldados en el frente libanés

Habiendo establecido una proporción de bajas de 1:1 durante los últimos seis meses de enfrentamientos fronterizos, ahora Hezbollah ha puesto su mirada en objetivos israelíes de alto valor para contrarrestar los ataques de Tel Aviv en el interior profundo de Líbano.

Desde octubre, más de 230 soldados israelíes han sido eliminados por Hezbollah. Esto indica que la resistencia libanesa ha alcanzado la paridad en el número de muertos por ambos bandos durante los últimos seis meses de enfrentamientos.

Es una hazaña tan importante como impresionante, dado que unas fuerzas de resistencia popular relativamente ligeramente armadas y generalmente superadas en número nunca logran una proporción de 1:1 contra fuerzas colonialistas y neocolonialistas de alta tecnología y fuertemente armadas, como ya señalaron los analistas militares tras la guerra de 2006.

La diferencia es que Hezbollah honra a los combatientes caídos con sus nombres y números, mientras el ejército israelí controla estrictamente el flujo de información sobre sus víctimas, enmascarando el verdadero alcance de sus pérdidas y restando importancia a las instalaciones, drones y misiles en el frente norte.

258 combatientes de Hezbollah han caído desde octubre, mientras que Israel ha reconocido sólo 10 muertes entre sus filas, una cifra muy improbable dada la amplia distribución de imágenes de operaciones de guerra por parte de Hezbollah.

En 2006, durante el ataque israelí contra Líbano, que duró sólo 34 días, las pérdidas de Hezbollah se estiman en unos 250 combatientes caídos, mientras que Israel sólo reconoció la pérdida de 121 soldados. Diez muertes israelíes en la frontera libanesa después de seis meses de feroces enfrentamientos tienen poco sentido en este contexto.

Beduinos y drusos: la carne de cañón al servicio de los sionistas

Para facilitar el ocultamiento de las muertes del ejército el gobierno de Tel Aviv se suma a esta “niebla de guerra” al emplear tropas beduinas y drusas en sus líneas del frente.

Por ejemplo, Israel proporciona una “asignación material” a las familias de los soldados de la unidad beduina “Qasasi Al Athar”, desplegada a lo largo de varias fronteras israelíes (Líbano, Gaza, Egipto) para prevenir los desplazamientos, las operaciones transfronterizas e infiltraciones.

Las estimaciones de campo indican que el mayor número de muertes israelíes se produjo en las filas de esta unidad.

En los últimos años, Israel ha lanzado una serie de campañas de propaganda militar para resaltar la diversidad de sus filas. El portavoz adjunto del ejército, el “Capitán Ayla”, un judío árabe, organizó una gira en 2020 en la frontera entre Líbano y Palestina con un oficial de la unidad Qasasi Al Athar llamado Ali Falah, que trabaja en la Brigada del Norte, para resaltar la naturaleza peligrosa de su trabajo en la zona cero.

El ejército israelí emplea las mismas estrategias -pagar a las familias de los soldados beduinos muertos- con soldados de la comunidad árabe drusa, que forman parte de formaciones individuales y batallones o lo que se llama “defensa local” en pueblos cercanos a la frontera libanesa. Por ejemplo, el 70 por cien del batallón 299, estacionado en la región de Hurfaish –a cuatro kilómetros de la frontera libanesa– son miembros de la comunidad drusa. El batallón sufrió bajas en el frente, pero Israel sólo ha informado de una baja hasta la fecha.

Como ocurre con muchos ejércitos en decadencia, los mercenarios se han convertido en una parte esencial de las filas de las fuerzas armadas israelíes y están activos en las unidades de combate del ejército israelí. Muchos de ellos se alistaron durante la agresión contra Gaza y luego fueron enviados a la frontera con Líbano.

A pesar de la participación activa de los mercenarios, sus muertes a menudo no se denuncian y sus cuerpos son repatriados silenciosamente sin reconocimiento oficial como soldados caídos. Todo hace pensar que un número importante de ellos pereció en las líneas fronterizas.

Israel oculta a sus caídos para mantener el ánimo en sus filas

Los acontecimientos sin precedentes de la Operación Inundación de Al Aqsa de la resistencia palestina arrojan una sombra inquietante sobre el proyecto israelí, enviando ondas de choque a todas las facetas de la sociedad.

Con Tel Aviv declarando una guerra total a Gaza y el repentino estallido de un segundo frente en el sur del Líbano, la preocupación ha alcanzado un punto álgido.

El ejército israelí entendió que librar una guerra a gran escala en dos frentes, particularmente contra Líbano, donde Hezbollah ha reunido un ejército de 100.000 hombres y tiene armamento y entrenamiento mucho más sofisticados que la resistencia en Palestina, planteaba desafíos insuperables.

Además, el gobierno de Netanyahu se enfrenta a una presión sin precedentes en varios frentes internos: los prisioneros israelíes retenidos por facciones de la resistencia, la necesidad de lograr objetivos de guerra declarados en Gaza, el “desplazamiento” de cientos de miles de colonos israelíes en el norte, el motín dentro de su gabinete de guerra y el catastrófico daño económico resultante de la guerra.

Como resultado, la seguridad israelí, con el apoyo del Gabinete de Guerra, implementó una serie de políticas para abordar la realidad emergente en la frontera norte, basándose principalmente en los esfuerzos e intervenciones diplomáticas estadounidenses para devolver a los colonos y liberar a sus prisioneros, sin recurrir a medidas diplomáticas o acciones militares que probablemente no garanticen resultados ideales.

La presión de los colonos desplazados del norte, junto con la creciente conciencia de que Hezbollah ha impuesto un amortiguador de seguridad física y geográfica dentro de Israel, influyó en la decisión del ejército de ocultar sus enormes pérdidas militares, tanto humanas como materiales. Tel Aviv no divulga estos datos al público para evitar desafíos que podrían conducir a una expansión y una escalada incontrolable de la guerra.

‘Lo que hacemos en Gaza podemos hacerlo en Beirut’

A cambio de ocultar sus pérdidas, el ejército ocupante busca proyectar una imagen de fuerza lanzando ataques aéreos profundos en Líbano. Estas medidas pretenden disuadir a Hezbollah, así como las amenazas formuladas por altos dirigentes israelíes, como el Jefe de Estado Mayor y Ministro de Defensa, Yoav Gallant, que proclamó en noviembre: “Lo que hacemos en Gaza, también podemos hacerlo en Beirut.

Habiendo ya establecido una “tasa de mortalidad” en esta guerra, Hezbollah podría intentar establecer una nueva “tasa cualitativa” en su lucha contra Israel. Eso implica que Hezbollah seleccione cuidadosamente objetivos como cuarteles y centros de mando israelíes –en lugar de limitarse a seguir los “ataques profundos” de Israel en el Líbano– para disuadir al enemigo y lograr sus objetivos.

Para contrarrestar el enfoque profundo de Israel, Hezbollah reformuló la ecuación: priorizó “objetivos israelíes cualitativos” en lugar de la simple distancia geográfica. Este cambio estratégico se observó el día después del ataque israelí a los suburbios del sur de Beirut destinado a asesinar a Saleh Al Aruri, el dirigente de Hamás.

En respuesta, la resistencia libanesa atacó un sitio importante y sensible cerca de la frontera –la base de vigilancia aérea multimisión de Meron–, asestando un duro golpe a su funcionamiento.

Las maniobras estratégicas de Hezbollah han colocado a Tel Aviv en una situación difícil. Las tácticas en evolución de la resistencia están perturbando las operaciones del ejército ocupante, sembrando confusión y amenazando con intensificar los ataques contra objetivos de alta calidad si la guerra se expande.

Los ataques contra instalaciones específicas –como las andanadas de más de 100 cohetes contra sitios estratégicos en los Altos del Golán a cambio de un ataque israelí contra Baalbeck a principios de este mes– tienen profundas implicaciones para la seguridad de Israel.

Las represalias deliberadas y rápidas de Hezbollah subrayan su voluntad de enfrentar cualquier incursión en territorios sensibles, reescribir las reglas de enfrentamiento a voluntad y mantener el delicado equilibrio de poder a lo largo de la frontera.

¿Por qué abrió Hezbollah un segundo frente en el sur de Líbano?

Cuando Hezbollah abrió un frente, sus objetivos estratégicos eran dos: fortalecer la resistencia en Gaza y sembrar confusión dentro del ejército israelí en el norte. Esto requirió importantes movimientos de tropas, el despliegue de sistemas de defensa aérea y una mayor preparación de la fuerza aérea, ya que Israel anticipó una posible escalada, particularmente en las primeras etapas de la guerra.

Además de este objetivo principal, el secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah, destacó otro punto crítico: el comportamiento de Israel en Líbano. Existía la preocupación de que Tel Aviv pudiera lanzar o manipular el frente para alinearse con sus propios objetivos, posiblemente como un “elemento disuasorio”.

Los objetivos generales de la estrategia de Hezbollah incluían apoyar a la resistencia en Palestina, sincronizar las operaciones con la dinámica de la guerra en Gaza, fortalecer la disuasión contra la agresión israelí y prevenir ataques a gran escala. Además, Hezbollah pretendía enviar mensajes claros a través de acciones en el campo de batalla, mostrando las capacidades de inteligencia de la resistencia y la versatilidad de sus objetivos.

La estrategia apunta a evitar que la guerra se expanda para servir a los intereses estratégicos de Israel, al tiempo que inflige un desgaste constante a las fuerzas enemigas estacionadas en el norte.

En última instancia, el enfoque de Hezbollah resultó en pérdidas y costos significativos para el enemigo, aunque menores que los que se producirían en una guerra a gran escala. Como resultado, el ejército israelí se encuentra atrapado en un frente hábilmente administrado por Hezbollah, donde los cálculos se basan en pérdidas reales en lugar de cifras publicadas o propaganda interna.

Aparte de su notable “tasa de muertes”, Hezbollah ha aumentado los riesgos para Tel Aviv, que ahora debe calcular sus pérdidas cada vez que ataca más profundamente el territorio libanés. La equivocada estrategia de profundidad de Israel ha creado ahora una “proporción de calidad” para Hezbollah.

Jalil Nasrallah https://thecradle.co/articles/hiding-the-ratio-israel-conceals-200-troop-deaths-on-lebanon-front

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Estrategia

Los cables submarinos se han convertido en objetivos militares

Por el fondo del Mar Rojo, en el estrecho de Bal El Mandeb, transitan unos quince cables submarinos. En las últimas semanas, cuatro de ellos han resultado dañados. Todas las miradas se dirigieron rápidamente a las milicias huthíes, que podrían ser capaces para sabotearlos con buzos, armados con explosivos.

El Estrecho de Bal El Mandeb es poco profundo. Unos 300 metros por 27 kilómetros de ancho. Muy lejos de los 6.000 metros donde reposan ciertos cables transatlánticos.

Con varios días de retraso, el Pentágono confirmó que los cables habían sido dañados por el ancla de un barco que se hundió, el Rubymar, atacado por los hutíes el 19 de febrero.

Las roturas de cables provocaron interrupciones en la circulación del tráfico de internet. La empresa de Hong Kong que explota estos cables, HCG, habló de “un acontecimiento excepcionalmente raro que tuvo un impacto significativo en las redes de comunicación, especialmente en Oriente Medio”.

Normalmente hay una media de dos roturas de cables por semana, debido al tráfico marítimo, los terremotos submarinos, las erupciones e incluso a veces los tiburones. La flota mundial capaz de reparar las roturas de los cables es bastante pequeña.

Sería necesario proporcionarles una escolta pesada para acompañarlos. Un experto del sector citado por el Wall Street Journal menciona primas de seguros que pueden alcanzar los 150.000 dólares diarios.

Alrededor de 450 cables y 1,3 millones de kilómetros se encuentran actualmente en el fondo de los mares y conectan los continentes. Los cables ya se utilizaban en 1850 para el telégrafo, más tarde para el teléfono y hoy para los datos digitales.

Los cables tienen una vida útil que ronda los veinte años. Además del desgaste natural, deben ser sustituidos periódicamente por cables de mayor capacidad porque la cantidad de datos aumentará un 400 por cien entre 2023 y 2030.

Hace unos diez años, la mayoría de los cables eran explotados por consorcios de operadores de telecomunicaciones. Hoy en día son principalmente las grandes empresas tecnológicas, como Google, los que están tendiendo los cables.

La cartografía de los fondos marinos, los planeadores submarinos, los drones, los robots e incluso la creación de duplicados digitales de los océanos, al igual que el espacio exterior, se han convertido en campos de batalla.

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Oriente Medio

Sudáfrica detendrá a quienes luchen en las filas del ejército israelí

La ministra de Asuntos Exteriores de Sudáfrica, Naledi Pandor, ha anunciado que su país detendrá a quienes luchen en las filas del ejército israelí. La declaración refuerza las tensiones entre ambos países, particularmente desde que Sudáfrica acusó a Israel de genocidio ante el Tribunal Internacional de Justicia.

A través de Pandor, Sudáfrica ha instado a protestar frente a las embajadas de los “cinco principales partidarios” de Israel, sin nombrarlos explícitamente. Estados Unidos, Reino Unido y Alemania se encuentran entre los aliados a los que se dirigirán las movilizaciones internacionales contra el apoyo militar a Israel.

La decisión del gobierno sudafricano de emprender acciones legales contra los ciudadanos involucrados en la guerra contra la población palestina de Gaza surge de las preocupaciones expresadas en diciembre, cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores advirtió que participar en combates en Gaza sin autorización oficial podría dar lugar a acciones legales en virtud de las leyes de control de armas de Sudáfrica.

Recientemente el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó que Israel debe tomar todas las medidas necesarias para impedir actos de genocidio en la Franja de Gaza.

La orden sigue a una denuncia presentada por Sudáfrica, que afirma que Israel está violando la Convención de la ONU contra el Genocidio de 1948. La participación directa de Sudáfrica en este asunto demuestra su compromiso de defender el derecho internacional, incluso en ausencia de acciones similares por parte de importantes potencias como Estados Unidos y la Unión Europea.

El tribunal de La Haya, compuesto por 15 jueces y dos jueces adicionales designados por Pretoria y Tel Aviv respectivamente, emitió una decisión jurídicamente vinculante. Pero durante una rueda de prensa Netanyahu ya manifestó claramente que el Tribunal le importa un bledo y que nada ni nadie podrá detener a Israel.

La firme postura de Sudáfrica resalta la complejidad y la intensidad de los debates internacionales sobre la última agresión israelí contra Gaza.

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Oriente Medio

El ejército israelí se prepara para atacar a Líbano

El ejército israelí se está preparando para atacar Líbano, ya sea al final del Ramadán, a mediados de abril o incluso antes. Su objetivo sería crear una zona de amortiguamiento en territorio libanés al sur del río Litani, como intentó en vano en 2006.

Entonces se dedicó a destruir sistemáticamente de todas las infraestructuras construidas en esta zona por Hezbollah durante catorce años.

Para evitar acusaciones de crímenes de guerra, el ejército israelí ha arrojado folletos: “Residentes del sur, Hezbollah está poniendo en peligro vuestras vidas, las vidas de vuestras familias y vuestros hogares. Hezbollah instala a sus miembros y depósitos de armas en vuestros barrios”.

De esa manera pueden argumentar que no apuntan contra la población civil, sino que les advirtieron con antelación.

Desde el inicio de la Operación Espada de Hierro, el ejército israelí ha bombardeado 4.500 objetivos, principalmente situados en el sur, pero también en Baalbeck, evitando atacar a otros componentes de la sociedad libanesa. El gobierno de Netanyahu espera que la falta de unidad del país le permita destruir gradualmente el arsenal de Hezbollah, sin provocar ninguna reacción apreciable. Afirma haber eliminado ya a 300 combatientes; Hezbollah reconoce 244.

La Unidad 8200 del ejército israelí intercepta todas las comunicaciones telefónicas y de internet de Líbano, así como casi todas las cámaras de seguridad privadas. Verifica la información y logra identificar a casi todos sus objetivos humanos y físicos. Así pudo, por ejemplo, localizar en enero al dirigente de Hamas, Saleh Al-Aruri, y asesinarlo.

Al mismo tiempo, Tel Aviv se prepara para una respuesta importante de Hezbollah, que acaba de adquirir unas instalaciones portuarias en Larnaca (Chipre) para destruir el puerto israelí de Haifa (*).

En el puerto de Haifa el gobierno de Tel Aviv quiere establecer una terminal de transporte que una India con Europa, a través de Israel.

En el norte de Israel se han habilitado numerosos aparcamientos subterráneos para alojar a los civiles en caso de bombardeos. Además de la instalación de sanitarios, conductos de ventilación, medicamentos y mobiliario, almacenarán alimentos para dos días.

(*) https://www.israelhayom.co.il/news/geopolitics/article/15401622

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Oriente Medio

Los israelíes enseñaron a los mercenarios a torturar a los detenidos en Irak

La tortura y el maltrato de los palestinos por parte de Israel pueden compararse con las tácticas empleadas por Estados Unidos durante la ocupación militar de Irak, pero una mirada más cercana revela sus distintos orígenes, arraigados en el Estado sionista.

Apenas cinco días después del inicio de la guerra en Gaza, soldados y colonos israelíes detuvieron a tres palestinos en la aldea de Wadi al-Seeq en la ocupada Cisjordania. Los desnudaron hasta dejarlos en ropa interior, les vendaron los ojos, los golpearon salvajemente con un tubo de metal, los fotografiaron mientras sufrían su humillación y los sometieron a la máxima indignidad: les orinaron encima.

Una de las víctimas, Mohammad Matar, al relatar su experiencia al periódico israelí Haaretz, comparó esta barbarie con las torturas de Abu Ghraib en Irak. “Eso es exactamente lo que pasó allí”, dijo. “Abu Ghraib con el ejército [israelí]”.

La humillación sexual y la tortura de los palestinos continuaron –y se intensificaron– después de la invasión terrestre de Gaza por parte de Israel dos semanas después. Los soldados israelíes rápidamente detuvieron y humillaron a un gran número de hombres y mujeres palestinos, sometiéndolos a abusos sexuales en varios centros de detención.

El 21 de febrero, Jaled al-Shawish fue el noveno palestino que murió en prisiones israelíes desde el 7 de octubre, probablemente bajo tortura.

Sin embargo, las similitudes entre la tortura perpetrada contra los palestinos hoy y contra los irakíes 20 años antes en Irak no son sorprendentes. Israel y las técnicas de tortura desarrolladas por sus servicios de inteligencia durante décadas de ocupación desempeñaron un papel importante y en gran medida ignorado en el escándalo de la prisión de Abu Ghraib de 2004, incluido el uso de humillaciones sexuales y violaciones.

La silla palestina

Después de la invasión ilegal de Irak por parte de Estados Unidos en 2003, la general Janis Karpinski, que no tenía experiencia previa en la dirección de prisiones, se encontró supervisando la cárcel de Abu Ghraib y otros centros de detención (15 en total, en el sur y el centro de Irak). Aunque la policía militar bajo su mando no estaba bien equipada para los interrogatorios, el general Geoffrey Miller, famoso por su estancia en el Campamento X-Ray en la Bahía de Guantánamo, abogó por su participación en el proceso.

Karpinski dijo que después de la visita de Miller, un gran número de contratistas civiles comenzaron a llegar a Abu Ghraib para realizar interrogatorios. Estos contratistas civiles luego dieron órdenes a oficiales subalternos de la policía militar de reserva que llevaron a cabo las torturas descritas en las famosas fotografías de torturas publicadas posteriormente en los medios de comunicación.

Señala además que la policía militar que se ve torturando y humillando a irakíes en las imágenes filtradas fue desplegada en Abu Ghraib justo antes de que se tomaran las primeras fotografías. Esto significa que comenzaron a torturar a los prisioneros irakíes de manera sofisticada nada más llegar a la prisión: “Reemplazaron a la unidad de la Guardia Nacional que estaba sirviendo allí porque llevaba un año en misión. Los soldados no deciden una buena mañana ir a torturar a los prisioneros. Algunas fotografías están fechadas a finales de octubre o el mes de noviembre. ¿Qué pasó?”

Entre los contratistas encargados de interrogar a los prisioneros se encontraban mercenarios de la empresa de seguridad privada CACI. Uno de los interrogadores, Eric Fair, estuvo destinado en la prisión de Abu Ghraib y en la volátil ciudad de Faluya en 2004. Dijo que el ejército israelí enseñó a los interrogadores en Irak a utilizar un instrumento de tortura conocido como “silla palestina” durante un ejercicio de entrenamiento conjunto.

En enero de ese año, el director de la CACI, Jack London, visitó Israel como parte de una delegación de altos funcionarios del Congreso estadounidense, contratistas de defensa y cabilderos proisraelíes. Durante esa visita, el entonces ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, entregó a Londres un premio en una cena de gala por sus “logros en el campo de la defensa y la seguridad nacional”. El viaje incluyó una visita a Beit Horon, “el campo de entrenamiento central para las fuerzas antiterroristas de la policía de Israel y la policía de fronteras”, en Cisjordania.

La general Karpinski también destacó la presencia de interrogadores israelíes en Irak. Explicó que en un centro de inteligencia en Bagdad, “vi a un individuo que nunca había tenido la oportunidad de conocer antes y le pregunté qué estaba haciendo allí”. Él dijo: “Bueno, parte del interrogatorio lo hago aquí. Hablo árabe, pero no soy árabe, vengo de Israel”.

Stephen Cambone (un caballo para masacrar)

En noviembre, aproximadamente cuando se tomaron las primeras fotografías que mostraban las torturas en Abu Ghraib, el general estadounidense Ricardo Sánchez, el máximo comandante en Irak, firmó una orden para transferir el mando de Abu Ghraib de Karpinski al coronel Thomas Pappas, comandante del 205 Brigada de Inteligencia Militar.

En ese momento, la inteligencia militar estadounidense estaba bajo el control del Secretario de Defensa para Inteligencia, Stephen Cambone. El puesto le fue creado en marzo de 2003, cuando estaba en marcha la invasión de Irak.

El puesto de Cambone fue concebido originalmente por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, como una “medida centralizadora”, una forma de darle “un caballo para masacrar” en lugar de “una tropa entera” de inteligencia de defensa civil y uniformada.

Aunque Cambone no tenía experiencia en inteligencia, Rumsfeld lo consideraba un protegido y un partidario leal. Bajo el patrocinio de Rumsfeld, Cambone ascendió de alto funcionario a subsecretario a Doug Feith, otro arquitecto de la guerra de Irak. Un memorando del Secretario de Defensa Paul Wolfowitz, superior inmediato de Cambone, indicaba que Cambone era el encargdo de supervisar y dirigir las actividades de inteligencia de todas las organizaciones dentro del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

En otras palabras, Cambone controlaba la inteligencia militar estadounidense que, a su vez, controlaba Abu Ghraib en noviembre de 2003, cuando se tomaron las primeras fotografías de las torturas. Al igual que Feith, Rumsfeld y Wolfowitz, Cambone era un neoconservador proisraelí que había trabajado para el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), un grupo de expertos estadounidense que dio la bienvenida a los neoconservadores republicanos fuera del gobierno durante la presidencia de Clinton en la década de 1990.

En 1998 el PNAC se hizo conocido por defender un movimiento hacia una política exterior estadounidense más asertiva, incluido el derrocamiento de Saddam Hussein, que sólo se produciría después de “un acontecimiento catastrófico y catalizador, una especie de nuevo Pearl Harbor”.

La tortura estrecha vínculos

Bajo la dirección de Cambone la relación entre la inteligencia militar israelí y la estadounidense fue muy estrecha. “Quienes enfrentan problemas similares tienden a compartir su información lo mejor que pueden”, dijo Cambone. Un alto funcionario militar estadounidense también dijo: los israelíes “tienen mucha experiencia, desde una perspectiva militar, con el terrorismo interno, el terrorismo urbano, las operaciones militares urbanas, y hay mucha inteligencia y conocimiento compartido en este momento, lo cual tiene mucho sentido […] Confiamos en su experiencia para saber lo que hacer en este tipo de situaciones”.

La tortura de los irakíes en Abu Ghraib salió a la luz dos meses después, en enero de 2004, cuando un carcelero, Joseph Darby, filtró un CD que contenía fotografías que mostraban las torturas.

Las tácticas utilizadas para torturar a los detenidos se resumieron en un correo electrónico que circuló dentro del Departamento de Defensa. Afirmaba que se mostró a 10 soldados involucrados en actos como “reclusos varones posando desnudos mientras las guardias les señalaban los genitales, reclusas desnudas frente a los guardias, reclusos participando en actos indecentes entre sí y guardias que agredían físicamente a los reclusos, golpeándolos y arrastrándolos con cadenas estranguladoras”.

Estas tácticas fueron descritas con más detalle por el general de división Antonio Taguba, encargado de investigar los acontecimientos de Abu Ghraib. En mayo de 2004 Taguba fue convocado a una reunión con Rumsfeld, Wolfowitz, Cambone y otros funcionarios del Departamento de Defensa, que admitieron ignorar lo que había sucedido en Abu Ghraib. Taguba dijo: “Describí a un detenido desnudo tendido en el suelo mojado, esposado, con un interrogador empujando objetos en su recto, y dije: ‘Eso no es abuso, es tortura’. Se hizo el silencio”.

En otro lugar Taguba dijo que había visto “un vídeo de un soldado estadounidense uniformado sodomizando a una detenida”, así como “fotografías de hombres árabes usando bragas de mujer”. Esto es lo que explica: “Por lo que yo se, los soldados no toman la iniciativa de hacer lo que hicieron sin que la jerarquía esté informada”.

Pero a Taguba sólo se le permitió investigar a la policía militar, no a la brigada de inteligencia militar que controló la prisión desde de noviembre, ni a ningún alto funcionario que supervisó la inteligencia militar, como Cambone, ni a ningún otro alto funcionario del Departamento de Defensa con estrechos vínculos con Israel, incluidos Rumsfeld y Wolfowitz. “Esas tropas de la policía militar no eran tan creativas […] Alguien les estaba dando instrucciones, pero la ley me impidió investigar más a las autoridades superiores”.

La foto de tortura más famosa muestra a un irakí, Saad, de pie sobre una caja, vestido con una manta negra y un pasamontañas, con cables eléctricos conectados a sus manos, pies y pene.

Los rehenes de la Instalación 1391

Pero las técnicas de tortura “creativas” centradas en la humillación sexual y la violación tienen un origen muy claro. Los interrogadores israelíes estaban enseñando a los contratistas y legisladores estadounidenses técnicas de tortura que Israel ha utilizado durante mucho tiempo contra palestinos y otros árabes.

En noviembre de 2003, mientras Cambone elogiaba a Israel por su ayuda en Irak, The Guardian publicó un informe que detallaba la tortura a la que Israel sometía a los prisioneros en una prisión secreta conocida como la Instalación 1391. “Estaba descalzo y en pijama cuando me detuvieron y hacía mucho frío”, dijo Samir Jadala, un conductor de autobús escolar palestino. “Cuando llegué me pidieron que me desnudara y me dieron un uniforme azul. Luego me dieron una bolsa negra para la cabeza”.

Otros ex prisioneros de la Instalación 1391 dijeron que los desnudaron para interrogarlos, les vendaron los ojos, los esposaron y los amenazaron con violarlos. El informe de The Guardian detalla cómo se llevó a cabo la tortura en el centro durante décadas. Los primeros prisioneros del centro fueron libaneses secuestrados por las tropas israelíes durante su ocupación de 18 años del sur del Líbano a partir de 1982.

El jeque Abd al-Karim Obeid, dirigente espiritual del grupo de resistencia libanés Hezbollah, fue secuestrado en 1989 y llevado a la Instalación 1391. Obeid había participado en operaciones guerrilleras destinadas a expulsar a las fuerzas israelíes que ocupaban el país. Fue secuestrado en su casa en la aldea de Jibchit, en el sur del Líbano, por comandos israelíes que llegaron en helicóptero.

Durante la incursión para apoderarse de Obeid, las fuerzas israelíes también secuestraron a un joven, Hashem Fahaf, que visitaba al jeque para pedirle consejo religioso. Fahaf nunca fue acusado de ningún delito, pero estuvo recluido en prisiones israelíes, incluida la Instalación 1391, durante los siguientes once años.

Israel mantuvo a Fahaf y a otros 18 libaneses como rehenes, o como moneda de cambio, para asegurar el regreso del aviador israelí Ron Arad, cuyo avión se estrelló en Líbano mientras bombardeaba objetivos israelíes. Un coronel de reserva de la Unidad 504, conocido como “Het”, contó que un interrogador en la instalación “desnudó a un sospechoso y lo obligó a beber té o café en un cenicero lleno de cenizas de cigarrillo, luego le puso la crema de afeitar o pasta de dientes en la boca del sospechoso”.

Het recuerda otro caso en el que el interrogador, conocido como “Mayor George”, insertó “una porra en el recto de un sospechoso y le pidió que se sentara sobre ella a menos que no quisiera hablar”. En lugar de procesar al Mayor George, el gobierno israelí abrió un proceso penal contra Het por revelar torturas en la Instalación 1391.

Dividir Irak para servir a los intereses de Israel

La ira por las filtraciones de Abu Ghraib alimentó la insurgencia irakí destinada a expulsar a las fuerzas estadounidenses. La propia insurgencia comenzó después de que los mismos conservadores proisraelíes del gobierno de Bush tomaran la fatídica decisión de disolver el ejército irakí.

Este error dejó sin trabajo a cientos de miles de militares calificados, muchos de los cuales se unieron más tarde a las filas de la insurgencia. Con su profundo conocimiento de las armas y tácticas del ejército irakí, estos ex soldados se han convertido en adversarios formidables en la campaña contra las tropas de ocupación estadounidenses.

La violencia rápidamente se salió de control y desembocó en una guerra civil sectaria, que dividió a las poblaciones suní, chií y kurda de Irak. Cientos de miles de irakíes murieron cuando el país quedó desgarrado.

Aunque finalmente surgió un consenso dentro de la defensa estadounidense de que “la decisión de invadir Irak fue precipitada y el plan original para estabilizar el país era mucho peor”, Stephen Cambone tenía otra opinión. Para el que fuera jefe de inteligencia de Donald Rumsfeld, la guerra de Irak y el caos que creó fue “una de las grandes decisiones estratégicas de la primera mitad del siglo XXI, si no la mayor”.

A los ojos de los neoconservadores sionistas, el costo en vidas y sufrimiento humano fue un sacrificio necesario para lograr sus objetivos de larga data en Asia occidental. Los arquitectos de la guerra de Irak, en particular Cambone, Rumsfeld, Feith y Wolfowitz, vieron la devastación que provocaron como un medio para lograr un fin: neutralizar amenazas potenciales a Israel.

Sin embargo, a la luz de las acciones emprendidas por la resistencia islámica en Irak, está claro que esos grandes planes finalmente fracasaron.

William Van Wagenen https://substack.com/redirect/1f257999-f5ee-4b09-a4bb-71ab5444afe5