Pedí educadamente la hora a un ciudadano y me dijo que no tenía derecho a saberla hasta que no condenase la violencia. Sentí una primaria pulsión de zarandearlo pero recordé mis títulos universitarios y me contuve. Discurrí que no había ilación (sin hache) lógica entre saber la hora y execrar la violencia. Pero mis reflejos […]
Pidiendo la hora