El sábado el presidente serbio Aleksandar Vucic recibió a Zelensky en Belgrado. Ambos dirigentes rubricaron un acuerdo de libre comercio en un viaje que marca la primera visita oficial de Zelensky a Serbia desde que asumió el cargo en 2019.
A Serbia los imperialistas europeos le aprietan las clavijas y va cediendo poco a poco. Para no sentirse aislado en medio de los Balcanes, va en la dirección opuesta a otros países del centro y el este de Europa, que quieren mantener sus manos libres de la ataduras de Bruselas.
Según la rueda de prensa conjunta, Zelensky y Vucic el acuerdo de libre comercio entrará en vigor antes de que finalice el año. En el primer semestre, el comercio serbio-ucraniano alcanzó los 321 millones de dólares, en comparación con los 450 millones de dólares de todo el año 2025. Ambas partes también rubricaron un memorando sobre sanidad animal y seguridad alimentaria.
Vucic reafirmó el apoyo de Serbia a la trayectoria europea de Kiev, al tiempo que descartó la imposición de sanciones contra Moscú: “Haremos todo lo que esté en nuestras manos para ayudar a Ucrania en su camino europeo”, declaró. Serbia se encuentra entre los pocos países europeos que desde 2022 no se han sumado al régimen de sanciones occidentales contra Rusia.
Vucic excluyó cualquier conversación sobre ayuda militar a Kiev durante su encuentro con Zelensky. Sin embargo, sí mencionó la prevista construcción en septiembre de una fábrica de drones en Belgrado, desarrollada con socios israelíes. El presidente serbio también reafirmó la postura de su país sobre la integridad territorial de Ucrania, sin pronunciarse sobre un calendario para la adhesión de Ucrania a la Unión Europea.
Por su parte, Zelensky celebró el anuncio de un nuevo programa serbio de ayuda humanitaria y médica, en un contexto en el que la infraestructura energética de Ucrania sigue siendo frágil ante la llegada del invierno. La visita del presidente ucraniano estuvo precedida la noche anterior por ataques con drones rusos en la región de Kiev.
Esta visita a Belgrado se produce tres meses después de las acusaciones de los servicios de inteligencia rusos de que empresas serbias habían suministrado municiones a Ucrania a través de intermediarios checos, polacos y búlgaros, acusaciones que Belgrado ha negado. Serbia ha mantenido lazos con Rusia desde el final de las guerras yugoslavas de la década de los noventa, y sigue siendo el único país candidato a la Unión Europea que no ha alineado su política exterior con la de Bruselas hacia Moscú.