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La OTAN deja España a los pies de los caballos: no defenderá a Ceuta y Melilla

El jueves se celebró en Madrid el foro “Diálogos para la seguridad”, en el que habló Javier Colomina, representante de la OTAN para el sur de Europa. Las preguntas versaron sobre la crisis en Ceuta y sobre si los enclaves coloniales que España tiene en el norte de África se benefician de la defensa colectiva de la Alianza.

Colomina aseguró que si Madrid decidiera invocar el artículo 5 del Tratado de la OTAN en una “guerra híbrida”, los aliados apoyarían a España, lo cual no resulta creíble en absoluto, vista la posición de Estados Unidos y la mayoría de los países europeos en favor de Marruecos.

Cuando se creó la OTAN sólo había dos tipo de guerra: la nuclear y la convencional. Ahora están inventado un tercer tipo de guerra (que en realidad no es una guerra) para mantener un estado de guerra permanente. Es una guerra sin guerra para la que la OTAN no se diseñó.

El delegado de la OTAN considera que, en efecto, la llegada masiva de migrantes registrada en Ceuta a finales de julio son un supuesto de “guerra híbrida” y que la OTAN considera que, si es lo suficientemente grave, un enfrentamiento de esas características puede entrar en el ámbito de aplicación del artículo 5.

Colomina tuvo que aclarar que una llegada masiva de migrantes no puede desencadenar automáticamente una intervención militar en virtud del artículo 5. Reconoció que el mando aliado encargado de las operaciones en Europa no cubre actualmente Ceuta y Melilla.

Primero el gobierno de Madrid tendría que invocar el artículo 5 antes de que el Consejo del Atlántico Norte examinara la solicitud. Luego la Alianza debería tomar su propia decisión al respecto. La cuestión dependería, por tanto, en primer lugar de una decisión política. “No existe ningún automatismo”, aclaró, ya que corresponde al Consejo del Atlántico Norte determinar si presta o no su apoyo.

La seguridad de los enclaves coloniales de España en el norte de África ya provocó una crisis militar entre Madrid y Rabat en 2002. El 11 de julio de aquel año, miembros de la gendarmería marroquí desembarcaron en el islote de Perejil, situado cerca de Ceuta, y establecieron allí un puesto temporal. Tras varios días de gestiones diplomáticas, España lanzó el 17 de julio una operación militar para recuperar el control del islote. El gobierno español comunicó entonces al Parlamento que el objetivo era restablecer la situación anterior a la ocupación marroquí.

Aquel episodio puso de manifiesto una cuestión que hoy resurge en el debate sobre el artículo 5: el alcance exacto de la cobertura de los mecanismos de defensa colectiva de la OTAN respecto a los territorios españoles del norte de África. En 2002, la Alianza no consideró la crisis de Perejil como una agresión que activara la defensa colectiva.

Tanto la OTAN como la Unión Europea consideran que España debe devolver ambos enclaves coloniales a Marruecos, lo que sucederá tarde o temprano, como ya ocurrió en Ifni, algo que está aceptado desde hace tiempo en Madrid, cualquiera que sea el gobierno que esté al frente.

España tiene numerosas responsabilidades históricas hacia el Rif y Marruecos, que fue su protectorado durante muchos años. Madrid sabe que no puede volver a repetir las guerras colonialistas que ha sostenido contra las poblaciones norteafricanas, tanto en 1859, como la Primera Guerra del Rif (1893), la Guerra de Melilla (1909), la Segunda Guerra del Rif (1921) y la de Sidi Ifni (1957-1958).

Todas esas guerras se libraron en suelo africano. En consecuencia, la pregunta es: ¿quién ha invadido a quién?

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