El miércoles gobierno alemán inició una reforma de sus servicios de inteligencia, incluso mediante el fortalecimiento de sus poderes operativos. Berlín dice que la medida es necesaria para contrarrestar el aumento de las amenazas desde el inicio de la Guerra de Ucrania, que es el pretexto recurrente de los dirigentes europeos para sus medidas belicistas.
“Estamos abriendo un nuevo capítulo para los servicios de inteligencia”, dijo el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, en una conferencia de prensa en Berlín, y agregó que el gobierno les está otorgando “poderes operativos por primera vez desde su fundación”.
Se espera que la reforma, aprobada por el Consejo de Ministros después de meses de debate, entre en vigor el próximo año y luego se someta al Parlamento para su ratificación.
La reforma de los servicios de inteligencia, en particular el Servicio Federal de Inteligencia (BND) y la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), amplía las facultades de los espías para llevar a cabo operaciones clandestinas y contrarrestar las amenazas externas.
En una entrevista con el periódico Bild, Dobrindt dijo que había llegado el momento de desarrollar la fuerza de Alemania, permitiendo que sus instituciones operaren “al mismo nivel que sus socios internacionales”.
La reforma se produce en medio de las preocupaciones alemanas sobre la escalada de lo que Berlín llama la “guerra híbrida”, incluida la “dirigida por Rusia”.
El presidente del comité parlamentario de supervisión de inteligencia, Marc Henrichmann, dijo que el “punto de inflexión decisivo” anunciado por el ex canciller Olaf Scholz después del comienzo de la Guerra de Ucrania en 2012, que incluyó un aumento en el gasto militar, también debería aplicarse a los servicios de inteligencia.
El papel del servicio de inteligencia alemán se ha centrado principalmente en la recopilación de información, pero la nueva reforma le otorga poderes “operativos” para contrarrestar “amenazas” reales y, sobre todo, supuestas.
Los poderes incluyen la capacidad de neutralizar los sistemas informáticos en el extranjero en respuesta a los ataques cibernéticos, así como llevar a cabo operaciones informáticas para manipular o eliminar datos.
Los espías podrán llevar a cabo actos de sabotaje en el extranjero en caso de tensiones, necesidad defensiva o “amenazas” específicas. Por el contrario, a los agentes de inteligencia extranjeros alemanes no se les permitirá recurrir a la violencia contra personas en el extranjero y ya no necesitarán autorización explícita para llevar armas fuera del país, su uso se limita a la legítima defensa.
Al gobierno de Berlín le llueven las críticas por las preocupaciones por las libertades individuales y, especialmente, el derecho a la intimidad. La comisionada de protección de datos, Luisa Schepste-Riemensneider, criticó la reforma, argumentando que limitaría los poderes de control sobre los servicios de inteligencia.
Con estos cambios, las personas tendrán menos acceso a la información sobre cómo las instituciones públicas procesan sus datos privados. La Asociación para los Derechos Civiles advierte de una “expansión masiva de los poderes de inteligencia”. El representante de la asociación, Kai Dittmann, dijo que el BND y la Oficina de Protección de la Constitución (BfV) podrían violar los derechos fundamentales, incluso mediante el uso de análisis de inteligencia artificial, el acceso a cámaras de vigilancia privadas y la ejecución de ciberataques.
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