El viernes Trump anunció que Estados Unidos había llegado a un acuerdo con Dinamarca que otorga control permanente de Estados Unidos sobre la seguridad “y todas las demás necesidades” de Groenlandia.
“Me complace anunciar que los Estados Unidos de América han firmado un acuerdo con el Reino de Dinamarca y Groenlandia, que le da a los Estados Unidos un control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades de Groenlandia, abordando completamente todas nuestras muchas preocupaciones de Estados Unidos“, escribió Trump en su red social.
“¡No habrá costo para los Estados Unidos! En mi dirección, trabajamos con representantes de Dinamarca y Groenlandia para garantizar que Estados Unidos tendrá para siempre la capacidad completa de hacer lo necesario en Groenlandia para asegurar y defender la seguridad de Groenlandia y los Estados Unidos de América“.
A pesar del típico tono triunfalista, Trump está de retirada también en esta región. Renunciar a la extensión de la soberanía estadounidense sobre la isla, una fantasía que ha acariciado desde su primer mandato.
En una declaración, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, acogió con agrado un acuerdo que respeta la soberanía de su país, el derecho a la autodeterminación de la población local y “mejora nuestra seguridad compartida en el Ártico y el Atlántico Norte, y por lo tanto beneficia a la OTAN y Europa”.
Según Reuters, Estados Unidos y Dinamarca se están acercando a un posible acuerdo sobre el estado de Groenlandia que daría a los militares estadounidenses una presencia ampliada en la isla.
El acuerdo debe formalizarse definitivamente y firmarse la próxima semana en Nueva York, aprovechando la Asamblea General de la ONU. Luego sólo hace falta que Estados Unidos lo cumpla, rompiendo una costumbre habitual.
Entregar la seguridad de Groenlandia es entregar a Groenlandia… a cualquiera antes que a la población nativa.