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China renueva la alerta azul por la ola de frío polar

El instituto meteorológico de China ha renovado una alerta azul por una ola de frío polar, prediciendo descensos de temperatura en algunas partes del país.

De lunes a martes, se espera que las temperaturas bajen entre 6 y 10 grados centígrados en la mayoría de las zonas al sur del río Yangtze, en la provincia oriental de Guizhou y en el norte del sur de China, según el instituto meteorológico.

Partes de la provincia de Hunan, la provincia de Guizhou y la región autónoma de Guangxi Zhuang podrían experimentar caídas de temperatura de más de 12 grados centígrados.

El instituto aconsejó a los gobiernos locales que tomaran medidas de precaución contra el clima frío, recomendó al público que se mantuviera abrigado y abogó por medidas para proteger los cultivos tropicales y los productos acuáticos.

En la provincia de Heilongjiang, en Daxinganling, las tempraturas cayeron ayer a -41,4°C, marcando el comienzo del día más frío antes del inicio del invierno. Es la ciudad más fría de China.

Se espera que la temperatura más baja en el distrito de Huzhong se mantenga alrededor de -40°C durante los próximos tres días.

La comarca de Huzhong, ubicada al pie de Daxinganling, sólo experimenta unos 80 días sin heladas al año. La temperatura mínima histórica en la ciudad alcanza los -53,2ºC y el termómetro puede estar por debajo de los -40ºC durante 30 días cada año.

El instituto meteorológico de China tiene un sistema de alerta meteorológica de cuatro colores para olas de frío, donde el rojo representa el nivel más alto, seguido del naranja, el amarillo y el azul.

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4 millones de personas se ganan la vida en India con el carbón

Asia consume las tres cuartas partes del carbón mundial. A causa de ello, los países del continente se oponen a las limitaciones que las grandes potencias occidentales quieren imponer a sus emisiones de CO2.

No se debe sólo a las centrales eléctricas que dependen de esa materia prima. El carbón es uno de los pilares de su economía. En India, por ejemplo, unos 300.000 puestos de trabajo están directamente relacionados con la minería, y casi cuatro millones de personas se ganan la vida indirectamente gracias al carbón.

El consumo de carbón de India es mayor que el de China. El 73 por cien de su producción eléctrica depende del carbón, frente al 61 por cien de China. Frenar su consumo pondría en peligro su desarrollo económico.

India se enfrenta a un crecimiento de la demanda de electricidad (+9,6 por cien este año), impulsada por su meteórico crecimiento económico. Actualmente, empresas públicas indias están construyendo 27 gigavatios (GW) de centrales térmicas, casi todas ellas alimentadas con carbón, y es insuficiente. El país necesitaría al menos 80 GW de nueva capacidad para cubrir las necesidades futuras de electricidad.

Se espera que la dependencia de India respecto al carbón aumente en los próximos años y que la participación de las centrales eléctricas alimentadas con carbón en la producción de electricidad alcance el 77 por cien en 2025.

India es responsable del 8 por cien de las emisiones mundiales, que aumentarán en el futuro, a pesar del despliegue de energías renovables a gran velocidad. Ante ese ritmo, incluso el aumento esperado del 4 por cien en las emisiones de China este año parece pequeño.

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La ola de frío impide a un ministro alemán acudir a la cumbre sobre el calentamiento

El ministro de Economía alemán, Robert Habeck, máximo dirigente de Los Verdes, no ha podido asistir a la cumbre sobre el calentamiento de Dubai a causa de la ola de frío polar que sacude a Europa. Varios aeropuertos están cerrados por la nieve.

Debido a las nevadas, los vuelos desde Múnich no pueden despegar. Los servicios aeroportuarios de la capital bávara admitieron haber retirado desde el 1 de diciembre tanta nieve como la que suelen retirar durante todo el invierno. El domingo, el aeropuerto reanudó parcialmente sus operaciones y, a pesar de ello, 560 de los 880 vuelos fueron cancelados.

Pero toda esta situación no estuvo exenta de ironía. El avión, que debía volar a Dubai para la conferencia sobre cambio climático COP28, se quedó pegado a la pista debido a la helada.

Además, el gobierno alemán no tiene dinero para pagar la “transición ecológica”. En realidad, no puede pagar casi nada, como ya hemos explicado en entradas anteriores. Está atrapado en una crisis presupuestaria desde que el Tribunal Constitucional prohibiera el uso de préstamos que ayudaban a disimular el aumento de la deuda pública.

De golpe la sentencia ha creado un déficit de unos 24.000 millones de euros en el presupuesto. Habeck no podrá subsidiar sus faraónicos proyectos “ecológicos” sin arruinar completamente a los alemanes.

Las políticas medioambientales del ministro de Economía ya han dañado el medio ambiente. Sus turbinas eólicas están secando la tierra y se están cerrando plantas de energía nuclear y reemplazándolas por las viejas centrales de carbón.

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Vuelven los akelarres de la emergencia climática

El año pasado el Premio Nobel de Física recayó en John Clauser, que aparece en la foto de portada. Pronto demostró que es un científico que no tiene pelos en la lengua. Se pronunció contra la emergencia climática, el típico brindis al sol del que ningún medio se hizo eco porque va a contracorriente. Su posicionamiento no dejaba lugar a dudas: la doctrina del calentamiento es una seudociencia.

El linchamiento mediático no ha tardado en llegar. El Washington Post le ha dedicado dos artículos para “tirarle a la basura” (*). En la intoxicacion aparece, como no podía ser de otra forma, Michael Mann, el nuevo Torquemada, especializado en akelarres seudocientíficos.

Como hemos explicado en otras entradas, Mann es profesor de la Universidad de Pensilvania e inventor de la gráfica del “palo de hockey”, un fraude que pretendía ilustrar la evolución de las temperaturas en los últimos mil años.

Mann había contribuido a los estudios del IPCC y aspiraba a que le concedieran algún Premio Nobel por ello, aunque fuera el de la Paz. Pero en 2007 se lo dieron a Al Gore y el IPCC. Le sentó muy mal. En 2012 se fue a los tribunales para litigar contra la National Review para que le reconocieran como Premio Nobel. El comité sueco que lo concede lo negó y el IPCC hizo otro tanto. Una declaración oficial puntualizó que el Premio era para la institución y que sus miembros y coolaboradores individuales no se lo podían atribuir.

A los acádemicos celosos como Mann les llueven los escándalos. En 2009 su nombre apareció en el intercambio de correos electrónicos que reconocían los trucos utilizados por ciertos estafadores académicos para defender la doctrina del cambio climático y denostar a los que sostienen las tesis opuestas como “negacionistas”. Si las evidencias fácticas de la crisis climática son tan claras, ¿por qué tienen que recurrir a trucos?

A pesar de sus antecedentes, el Washington Post cita a Mann para “tirar a la basura” a Clauser por un motivo evidente: el silencio de los medios no impidió que el criterio de Clauser contra el calentamiento circulara ampliamente en las redes sociales, obligando al periódico a tomar cartas en el asunto.

Clauser afirma que no hay crisis climática y que el planeta no está en peligro. Además firma una declaración junto a varios cientos de científicos denunciando “una peligrosa corrupción de la ciencia”. En un mensaje dirigido a un grupo de jóvenes científicos surcoreanos les aconseja que sigan el método científico, basado en la observación y la experimentación.

Refiriéndose a la ciencia climática, señala que el mundo está “literalmente inundado, saturado de pseudociencia, mala ciencia, desinformación científica y desinformación”.

Los akelarres seudocientíficos se multiplican. Como explicamos en otra entrada, recientemente censuraron un artículo escrito por cuatro científicos italianos que criticaban abiertamente a dos de los organismos de la ONU (FAO y UNDRR) que predicen un número creciente de desastres de todo tipo a causa del calentamiento del planeta.

Mann y sus acólitos se burlaron de ellos porque se habían especializado en física nuclear, no en el estudio del clima. Los inquisidores cada vez tienen más trabajo porque cada vez hay más científicos incómodos que merecen arder en el infierno.

(*) https://www.washingtonpost.com/climate-environment/2023/11/16/john-clauser-nobel-climate-denial/
https://www.washingtonpost.com/opinions/2023/11/27/climate-change-science-should-come-climate-scientists/

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Arabia saudí va a impulsar la demanda de petróleo de los países en desarrollo

Arabia saudí está implementando un plan de inversión mundial masiva para suministrar petróleo y gas a los países en desarrollo, asegura el periódico británico The Guardian. Se llama Programa de Sostenibilidad de la Demanda de Petróleo (ODSP).

Según las previsiones saudíes, el uso de automóviles, autobuses y aviones que funcionan con combustibles fósiles aumentará en África y otros lugares.

El Programa planea acelerar el desarrollo de los viajes aéreos supersónicos, que utilizan tres veces más combustible que los aviones convencionales, y asociarse con un fabricante de automóviles para producir en masa un vehículo con motor de combustión barato. Otros proyectos fomentan el uso de “barcos a motor” que utilizan combustibles convencionales para suministrar electricidad a las poblaciones costeras.

Dirigido por el Príncipe Heredero Mohammed Bin Salman, el Programa involucra a las organizaciones más grandes de Arabia saudí, como el Fondo de Inversión Pública de 700.000 millones de dólares, la empresa petrolera más grande del mundo, Aramco, la empresa petroquímica Sabic y los ministerios más importantes del país árabe.

El Programa pretende eliminar las barreras a la energía y el transporte en los países más pobres. Los proyectos planificados implican un aumento en el uso de petróleo y gas, que es “uno de los objetivos principales”, según ha reconocido un dirigente saudí.

El Banco Mundial quiere desarrollar las energías renovables, mientras Arabia saudí prefiere vender su propia producción petrolífera.

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Emiratos Árabes Unidos aprovecha la cumbre del clima para firmar contratos sobre energía

Es una auténtica tomadura de pelo organizar una cumbre sobre el clima en uno de los mayores países productores de petróleo y gas del mundo, Emiratos Árabes Unidos, pero es aún más burlesco poner al frente de la misma a Sultan Al Jaber, director de la empresa petrolera pública ADNOC y de una empresa de energía renovable, Masdar.

A pesar de ello, la cumbre climática COP28 comenzará mañana en Dubai y Emiratos Árabes Unidos va a aprovechar el evento para firmar 27 nuevos contratos sobre energía, dice la BBC.

Al Jaber juega con todos los ases en la manga. Si un país quiere “energías fósiles” le firma un contrato, y si las quiere “renovables” también tiene los papeles preparados. Al menos 27 gobiernos extranjeros firmarán acuerdos de suministro energético durante la cumbre.

Para ello hay varias reuniones previstas al margen de las oficiales. Las primeras son privadas (a puerta cerrada); las otras son públicas (de cara a los medios de comunicación).

Los documentos filtrados a la BBC (*) contienen los objetivos y el orden del día redactados por las dos empresas, ADNOC y Masdar, sobre el desarrollo conjunto de proyectos de petróleo y gas con al menos quince gobiernos, incluidos China, Colombia, Egipto y Alemania. Las propuestas incluyen un posible acuerdo con China sobre gas licuado en Mozambique, Canadá y Australia.

En las reuniones privadas participarán Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania, los Países Bajos, Brasil, China, Arabia Saudita. Arabia, Egipto y Kenia. Las empresas emiratíes buscan el apoyo del gobierno de Reino Unido para ampliar un parque eólico frente a Sheringham, Norfolk, en el que Masdar tiene participación.

También buscan el apoyo brasileño para una oferta de ADNOC sobre Braskem, la mayor empresa procesadora de petróleo y gas de América Latina.

Emiratos Árabes Unidos confiesa que ha utilizado la cumbre climática para reuniones de negocios, pero considera que “las reuniones privadas son privadas”. “El Dr. Sultan Al Jaber tiene un enfoque singular en los negocios de la COP y en lograr resultados climáticos ambiciosos y transformadores en la COP28”, dice un comunicado oficial.

A causa de las críticas dirigidas a la organización de la cumbre y la presidencia de Al Jaber, la empresa emiratí ha contratado a varios grupos de presión estadounidenses para maquillar su imagen.

(*) https://www.bbc.co.uk/news/science-environment-67508331

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Los especuladores huyen de las industrias verdes

La seudoecología es una política económica al servicio del capital monopolista. Habla el mismo lenguaje que la bolsa de Wall Street: acciones, obligaciones, bonos, cotizaciones…

En torno a los planes de transición energética se crearon empresas y fondos de inversión que ahora desaparecen. A pesar de las ventajas fiscales, los mercados verdes no marchan. El dinero comienza a esfumarse, dice el Wall Street Journal.

Los fondos de inversión ambientalmente correctos han perdido 14.000 millones de dólares en lo que va de año. Al menos seis de ellos han anunciado que abandonan sus activos verdes antes de que acabe el año, mientras que otros 32 cerrarán.

No hace mucho, dice el Wall Street Journal, las empresas rebautizaban los fondos en crisis para que parecieran “sostenibles” y sacar provecho de los miles de millones de dólares que especulan en bolsa con el calentamiento climático.

El barco se hunde. Las industrias verdes están experimentando importantes reveses, en particular la energía eólica marina y los vehículos eléctricos, dice la cadena Fox News. Muchos de los problemas proceden, como en Alemania, de la energía eólica.

Los proyectos de energía eólica marina luchan por conseguir financiación para mantenerse en funcionamiento. El mayor golpe se produjo el mes pasado, cuando el mayor promotor de la energía eólica marina del mundo, la empresa alemana Ørsted, de la que ya hemos hablado, canceló dos proyectos importantes frente a las costas de Nueva Jersey.

Ørsted también ha suspendido su proyecto en las costas de Maryland y Delaware.

La cadena CNBC ha decidido cerrar su “mesa climática”, un equipo de periodistas a tiempo completo que se dedicaba a intoxicar sobre la “ebullición climática” (3). El tema está agotado y el dinero que lo financió también.

(1) https://www.wsj.com/livecoverage/stock-market-today-dow-jones-11-20-2023/card/esg-branding-is-disappearing-on-wall-st–Md3p1udf74JjgjUEu4PE
(2) https://www.foxnews.com/opinion/slow-demise-green-energy
(3) https://notthebee.com/article/cnbc-has-dismantled-their-climate-desk-amid-layoffs-so-they-will-no-longer-have-a-dedicate-global-warming-team/

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La seudociencia del cambio climático se sostiene a golpe de subvenciones

Un parásito de la ONU, Volker Türk, acaba de publicar un artículo en Nature, la revista científica por antonomasia, en el que propone “proteger los derechos de la ciencia” para luchar contra el “cambio climático” (*).

El plan es acabar con los debates y eliminar la libertad de cátedra en cuestiones climáticas, algo que ya se llevó a cabo durante la pandemia. La ciencia necesita tanta protección como la salud pública. El calentamiento del planeta no se debería poner en cuestión bajo ninguna circunstancia y los negacionistas deberían ser silenciados y despedidos de las aulas.

Türk no es científico sino el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, lo cual es irónico porque lo que quiere es suprimir la libertad de cátedra, el derecho a la libre expresión científica y, en definitiva, a criticar cualquier programa político o económico, tanto si lo promueve la ONU como el gobierno de Honduras.

Muy mal deben andar las tesis climáticas en el mundo académico para que la ONU se precupe de quienes siembran dudas sobre la “ebullición” y la Agenda 2030.

A falta de buenos argumentos, Türk se ve obligado a forzar el lenguaje para sostener la alarma sobre el clima: no se trata sólo de una crisis sino de un “desastre”. Ha llegado “la era de la ebullición mundial”, asegura, lo que significa que “si no tomamos medidas colosales de inmediato para abordarla”, el clima se convertirá en “una amenaza insuperable para el futuro de la humanidad”.

También carga contra algo bien conocido, como es la corrupcion de los científicos: “Demasiados gobiernos, formuladores de políticas y dirigentes de grandes industrias deliberadamente hacen la vista gorda ante la ciencia y emplean a ‘expertos’ sesgados para sembrar dudas y socavar los hechos científicos”, escribe este farsante.

Hay que acabar con la ciencía “mala” para situar a la “buena” en su lugar, y no hay nadie mejor que mequetrefes como Türk y otros parásitos de la ONU para diferenciar a una de otra.

Los tópicos no se acaban ahí. A Türk se le llena la boca con palabras mágicas, como “crítica”, “debate”, “desinformación” o “progreso científico” con lo cual trata de que las publicaciones científicas controlen los artículos que difunden de una manera más estricta. Las buenas recetas climáticas, escribe Türk, son políticamente correctas porque benefician a las mujeres, los niños, los indígenas, los negros, los discapacitados y los pobres. No podemos negarnos a reconocer el cambio climático porque interesa a los explotados, los pobres y los humillados de la tierra.

Tal y como la entiende Türk, la crítica no es una polémica entre las diferentes corrientes científicas, sino la excomunión de quienes se oponen a las tesis oficiales del calentamiento, como ya se hizo durante la pandemia con médicos y profesores universitarios. No es casualidad que Türk se refiera indistintamente tanto a las políticas de salud pública como a las ambientales.

El plan es sustituir la libertad científica por las subvenciones científicas, que es el modelo de los parástos profesionales como Türk. Mientras unos investigadores son censurados, otros deben ser financiados, propone, porque eso no entra dentro del capítulo de corrupción científica. Aquí no hay conflicto de intereses. “Los gobiernos deberían financiar la investigación sobre el cambio climático al nivel que merece una amenaza verdaderamente existencial”, dice.

Las revistas como Nature forman parte de ese sistema seudocientífico de corrupción. Hace un par de meses el climatólogo Patrick T. Brown confesó que había falsificado los resultados de un estudio sobre los incendios forestales al omitir factores importantes. Si su texto hubiera sido más flojo, los redactores de Nature habrían rechazado su publicación (2). Hay que cargar las tintas para que ciertos estudios climáticos lleguen a las revistas.

Así está ciencia hoy día. Los editores de las revistas seudocientíficas han dejado muy claro, tanto en lo que publican como en lo que rechazan, que quieren artículos sobre el clima que respalden las hipótesis canónicas establecidas de antemano, y si exageran un poco, la posibilidad de publicar aumenta aún más.

(1) https://www.nature.com/articles/d41586-023-03332-8
(2) https://www.thefp.com/p/i-overhyped-climate-change-to-get-published

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‘Producir hidrógeno verde a escala industrial no es económicamente viable’

Primero Alemania cerró las centrales nucleares, luego acabó con el gas procedente de Rusia y ahora las energías “limpias” se hunden, una tras otra. Las empresas de la transición ecológica son un pozo sin fondo de subvenciones públicas que el Tribunal Constitucional no va a permitir en lo sucesivo.

La industria “verde” está al borde del colapso y arrastra con ella a las políticas de un gobierno que tenía a la transición ecológica en su foco. Tres empresas, Raffinerie Heide, Ørsted Alemania y Hynamics Alemania, no construirán los talleres necesarios para fabricar hidrógeno.

Hace más de tres años las tres empresas unieron fuerzas y fundaron H2 Westend GmbH para levantar una fábrica en el lugar de unas viejas instalaciones industriales en Dithmarschen.

“Producir hidrógeno verde no tiene sentido, sobre todo debido a los elevados costes de inversión y los riesgos económicos asociados. A pesar de la financiación gubernamental, el funcionamiento a largo plazo de una planta de producción de hidrógeno verde a escala industrial no es económicamente viable”, afirman los consejos de administración de las tres empresas.

El proyecto estaba financiado por el Ministerio Federal de Economía desde 2020 en el marco del programa de transición energética por un importe total de 36 millones de euros. Según un representante de H2 Westend GmbH, del importe total se gastó alrededor de un millón. El proyecto fue considerado uno de los proyectos emblemáticos de las políticas verdes alemanas.

Como ya explicamos en otra entrada, la energía eólica tampoco marcha y la empresa Siemens Gamesa pierde dinero en abundancia. Este año el agujero subirá a los 4.500 millones de euros.

Siemens Energy no logró comprar la empresa española Gamesa, especializada en aerogeneradores rurales. Últimamente han surgido serios problemas con la calidad de sus turbinas.

El gigante alemán, al igual que otros productores europeos de energía limpia, ha celebrado contratos de suministro a largo plazo a precios fijos y ahora se enfrenta a un fuerte aumento de los precios del acero y el litio.

Además, los constructores de centrales eléctricas están perdiendo la competencia por las turbinas cada vez más grandes y potentes que fabrican las empresas chinas.

Siemens Energy se encuentra en una profunda crisis, a pesar de una cartera de pedidos por valor de alrededor de 110.000 millones de euros que no ha podido suministrar. Su solvencia se ha deteriorado considerablemente últimamente. Los bancos ya no están dispuestos a seguir concediendo más préstamos.

Hace unas semanas los directivos recurrieron al gobierno, que hasta ahora ha sido la tabla de salvación de las industrias verdes. Se trataba de que el dinero público avalara los préstamos privados. Al presupuesto alemán le costaría 15.000 millones de euros.

El Tribunal Constitucional también ha cerrado ese grifo. El gobierno ya no puede retirar dinero de fondos extrapresupuestarios para seguir financiando de manera indirecta a las empresas verdes.

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El desierto del Sáhara no está ampliando su extensión

Habitualmente las intoxicaciones sobre el calentamiento del planeta abundan en la discusión sobre las regiones polares y las grandes extensiones de hielo, como Groenlandia. Nadie se preocupa de los desiertos porque dan por sentado que allí hace mucho calor y en el futuro las temperaturas subirán aún más.

Sin embargo, en los desiertos también hace mucho frío por la noche, a pesar de lo cual la publicidad climática los convierte en un patrón de lo que les espera a otras regiones del mundo: se convertirán en desiertos, lo cual es algo malo por definición. Los desiertos son regiones inhóspitas.

El geólogo Stefan Kröpelin opina todo lo contrario y nos saca de un tópico manoseado: el desierto del Sáhara no sólo no está ampliando su extensión sino que se está reduciendo.

Kröpelin es un investigador climático de la Universidad de Colonia, en Alemania. Durante más de 40 años se ha especializado en el estudio del desierto del Sahara oriental.

En una entrevista (*) afirma que desde finales de los ochenta “el desierto se está reduciendo; no está creciendo”. Las lluvias han comenzado a extenderse hacia el norte de Sudán, y desde entonces han aumentado, lo que ha provocado una expansión de la vegetación hacia el norte.

Cuando terminó la última glaciación (hace unos 12.000 años), explica Kröpelin, el Sáhara oriental se volvió verde por la vegetación. Rebosaba de vida salvaje, e incluso hace 5.000 años, también contaba con numerosas masas de agua.

“Todos los estudios más importantes que llevamos a cabo muestran que después de la Edad de Hielo, cuando las temperaturas aumentaron, el Sáhara reverdeció […] las lluvias monzónicas aumentaron y el agua subterránea también”. La vegetación y la vida silvestre prosperaron, aunque luego, en los últimos miles de años, la región se secó. No ocurrió de repente, como sugieren los modelos climáticos actuales, subraya Kröpelin.

Los medios académicos convencionales hablan de “crisis climática” y “puntos de inflexión dramáticos”. Pero Kröpelin sostiene que “la naturaleza no funciona así. Las cosas cambian gradualmente”.

La hipótesis de que “tenemos que tener cuidado para que las cosas no se calienten medio grado porque, de lo contrario todo colapsará, son, por supuesto, una completa tontería […] Yo diría que este concepto [los puntos de inflexión] no tiene fundamento”.

(*) https://eike-klima-energie.eu/2023/11/09/klimaforscher-stefan-kroepelin-die-wueste-schrumpft-und-waechst-nicht/