El 21 del pasado mes de julio Zelensky reemplazó al jefe del Estado Mayor ucraniano, el general Oleksandr Syrskyy popr Mychajlo Drapatyj, de 43 años. Los medios europeos le elogian como un oficial joven y prometedor, que está “libre de todo lo soviético” y no quema a sus soldados, como su predecesor Syrskyy.
Lo primero que hay que decir es que, si Ucrania estaba asestando poderosos golpes en el interior de Rusia, como dicen los medios, el relevo es extraño. Las destituciones, que incluyen al ministro de Defensa, Mykhaylo Fedorov, son la primera expresión de la derrota.
Lo segundo es algo más lógico: los medios guardan silencio sobre las declaraciones de Drapatyi, para quien Rusia “no tiene derecho a existir”. Tampoco se hacen eco de que, según el nuevo jefe ucraniano, la población del Donbas “no quiere trabajar. Son colonos criminales y necesitan ucranización”. Una vez más Maria Zajarova habló claro: Drapatyy es “un neonazi”.
El general ucraniano nació en la ciudad de Kamyanets-Podilsky, en el oeste de Ucrania. Después de la escuela, estudió en el Instituto de Tropas de Tanques en la ciudad de Jarkov, en el este de Ucrania. Se dio a conocer durante la Guerra del Donbas, es decir que, durante años, se acostumbró a atacar a los civiles en masa, por lo que, en efecto, no tiene los prejuicios de la época soviética.
Drapatyj dirigió la represión de las protestas de Mariupol contra el gobierno golpista recién impuesto en Kiev. Ocurrió el 9 de mayo de 2014, cuando ordenó la liberación del jefe de policía atrapado por sus propios hombres en la comisaría de la ciudad.
El jefe de policía de Mariupol, Valery Andrustschik, recién nombrado por el gobierno golpista, había ordenado a sus hombres, sin previo aviso, participar en el desfile del día de la victoria sobre el III Reich. Pero muchos policías no querían hacerlo. Para ganarse el respeto, hirió a uno de sus subordinados de un disparo con el arma reglamentaria y luego se atrincheró en su oficina. Desde allí, llamó a las tropas ucranianas estacionadas en la ciudad para rescatarle. Se acercaron con tanques y miembros de la Guardia Nacional y miembros de grupos paramilitares y comenzaron a bombardear la comisaría.
‘La represión contra los civiles fue dura pero necesaria’
En mayo de 2023, en una entrevista publicada por el portal Ukraїner W, a Drapatyj le preguntaron por la represión del ejército ucraniano contra las protestas civiles en Mariupol: “Estábamos tratando con civiles inspirados por otro estado para desestabilizar la situación. Nuestra reacción fue determinada y dura. Pero eso era necesario. Rusia había destrozado a la gente de Mariupol con alcohol” (*).
Drapatyj nunca había estado en la ciudad antes del <golpe de Estado fascista de 2014. De hecho aquellos territorios eran “restos de la Unión Soviética”, dice en la entrevista. La población era amistosa hacia Rusia, lo cual le parecía extraño. Los organismos púublicos ucranianos “no habían trabajado lo suficiente” en términos de “ucranización” en las áreas de Donetsk y Lugansk. “Deberíamos haber cultivado más la ucranización”.
Donetsk y Lugansk son zonas difíciles, según Drapatyj. Allí vivían “colonos” rusos, “criminales” y personas que “no quieren trabajar y tener todo gratis”. En Donetsk y Lugansk, una población vive “sin conciencia”. Por “conciencia” Drapaty quiere decir el sentimiento de pertenencia a Ucrania.
Según Drapaty, Rusia es un “peligro permanente” para Ucrania. “Es una nación con unos dirigentes que no tienen derecho a existir. No ha producido nada civilizado durante mil años, ni en la mentalidad y tiene un comportamiento imperial ambicioso”.
Ucrania no puede encontrar un compromiso con Rusia. “Al final de la lucha por nuestra independencia, nuestra victoria debe mantenerse. Una victoria sin compromiso”, concluye el general ucraniano.
El fascismo ucraniano es moneda corriente
Drapatyj no es un caso aislado, sino algo típico de la camarilla que ha gobernado Ucrania desde 2014. El hecho de que, en medio de la guerra, Zelensky vuelva a cambiar los puestos de ministro de Defensa y Jefe de Estado Mayor, muestra que hay serios choques en la dirección ucraniana sobre la estrategia y las tácticas. Los países occidentales están tratando de prolongar la guerra aupando a determinados cuadros, que creen más útiles para defender sus intereses en Ucrania.
Zelensky debe someterse al dictado de lasa potencias occidentales una y otra vez porque son ellas las que mantienen en pie el Estado. El ejército ucraniano está desmantelado a pesar de los envíos masivos de armas desde Occidente. No hay suficientes soldados, el número de desertores aumenta y hay protestas en las calles contra la brutal movilización forzosa.
Pero eso no es todo. La dirección ucraniana está dividida. El ministro de Defensa, Fedorov, estaba enfrentado a Syrsky. En las calles de Kiev se alzó un movimiento de protesta contra Syrsky, que estuvo apoyado por los medios occidentales. Los jóvenes esperaban que Fedorov pusiera fin a la movilización forzosa.
Un corresponsal, Christoph Wanner, declaró en una transmisión en directo que las potencias occidentales habían impulsado las protestas contra Syrsky. Es más que probable, porque Occidente está interesado en una consolidación de la situación interna en Ucrania. Un ejército ucraniano que no puede defender su territorio está poniendo en peligro todo el proyecto imperialista para Ucrania. Hacen falta caras nuevas en las alturas que sirvan de pretexto para seguir recaudando dinero.
(*) https://www.youtube.com/watch?v=W8DZMpx–UA