Sindicatos de diferentes países acusan a McDonald’s de acoso sexual contra los trabajadores

Un grupo de sindicatos de países diferentes han acusado a la multinacional McDonald’s de mantener una cultura de acoso sexual contra los trabajadores.

La denuncia destapa la naturaleza de clase de las agresiones sexuales en el mundo, que tienen su origen en la explotación de la clase obrera.

El 18 de mayo los sindicatos presentaron la denuncia ante la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), acusando a McDonald’s de no combatir el “acoso sexual sistemático” en varios restaurantes del mundo.

Dos bancos de inversión, APG Asset Management de los Países Bajos y Norges Bank de Noruega, que tienen una participación de 1.700 millones de dólares en el gigante mundial de la comida basura, también están en el punto de mira, según los sindicatos. La denuncia será investigada por el gobierno holandés, que decidirá dentro de tres meses si se inicia un procedimiento de mediación con la empresa.

La denuncia ha sido remitida a un centro holandés de la OCDE, responsable de su supervisión. Los sindicatos eligieron Holanda porque es el centro neurálgico de McDonald’s en Europa y la sede del banco APG.

Según los sindicatos, es la primera denuncia de ”acoso sexual generalizado en una empresa multinacional” según las directrices de la OCDE que, entre otras cosas,  exige que las multinacionales y sus accionistas respeten los derechos laborales, como la protección de los trabajadores contra la violencia sexual.

Los sindicatos han recogido testimonios, con alegaciones que van desde “comentarios vulgares hasta agresiones físicas” contra trabajadores de Australia, Brasil, Chile, Colombia, Francia, el Reino Unido y Estados Unidos.

“La violencia y el acoso por motivos de género forman parte de la cultura de McDonald’s”, dijeron, refiriéndose a “los tocamientos no deseados, los besos forzados y otras formas de contacto físico [que] son formas de agresión sexual que violan la integridad física de las víctimas”.

“Los trabajadores de McDonald’s llevan años dando la voz de alarma sobre el acoso sexual y la violencia de género, pero la cultura podrida de la empresa desde arriba no ha tomado medidas’, dice Sue Longley, secretaria general del Sindicato Internacional de Trabajadores de la Alimentación.

El monopolio estadounidense niega cualquier responsabilidad ya que el 90 por ciento de sus restaurantes son franquicias.

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