Propaganda de guerra, censura y rusofobia

Hace apenas un mes asistimos al enésimo ataque a la libertad de expresión y de información en “la demócrata Europa” con la prohibición de emisión de los medios de comunicación Russia Today y Sputnik, por el simple hecho de ser rusos. La prohibición a una escala tan grande de periódicos por ser de una determinada ideología o nacionalidad no se había dado en el marco de Europa desde hacía décadas, lo cual recuerda a épocas muy oscuras de nuestra historia.

El Estado español, con el resto de países de la UE y la OTAN, han corrido nuevamente a lamer las botas de los yankis, se han posicionado abiertamente con el Gobierno fascista ucraniano y, por lo tanto, pasan ahora a ser parte beligerante en esta guerra. Es por ello que han decidido cortar toda fuente de información que disienta mínimamente de la propaganda de guerra que fabrican ellos mismos y con la que nos bombardean constantemente. No pueden tolerar que se contraste mínimamente su discurso único.

No contentos con cercenar de raíz cualquier rescoldo de libertad de información o expresión que persistiera, se han propuesto infundirnos un odio irracional a los rusos, a todo lo que provenga de ellos y su cultura, así como a todo aquel que se atreva a no condenar la intervención militar en Ucrania.

Hace unas semanas la Universidad de Valencia “invitó” a todos los alumnos rusos a dejar la institución y regresar a su país de origen. Por su parte, la Universidad de Córdoba anunció que despedirá a aquellos profesores de procedencia rusa, cubana o iraní que no condenaran explícitamente la intervención en Ucrania por parte de Rusia. Mientras, en toda Europa se han cancelado masivamente en varias filmotecas películas del mundialmente reconocido cineasta Andrei Tarkovski. Obras del gran maestro de música clásica Tchaikovski, como “El lago de los cisnes” o “El Cascanueces” también han sido borradas de los programas operísticos del continente. La gira del Bolshoi ha sido cancelada. En todos los organismos y competiciones deportivas se ha expulsado a los rusos. Están a un paso de quemar libros de Dostoyevski y Tolstoi al más puro estilo del Tercer Reich. De hecho en Italia han suspendido un curso sobre el autor de «Crimen y castigo». Nos quieren ignorantes y ciegos para manipularnos mejor. El imperialismo y la incultura van de la mano.

La comunidad rusa en España denunció hace pocas semanas, igualmente, que sus ciudadanos se sentían señalados y amenazados. Muchos de ellos han recibido amenazas de muy diferente tipo por el simple hecho de ser rusos. Por si todo esto fuera poco, hay que remarcar que hay un periodista de nacionalidad española que lleva casi un mes incomunicado y encarcelado en Polonia, acusado de ser espía ruso. El “progresista” Gobierno español no ha movido un solo dedo para liberar a Pablo y traerlo de vuelta a su casa. Más bien al contrario, se ha dedicado a mandar a sus perros de presa del CNI a investigar a la familia del periodista, para indagar sobre sus opiniones en estos temas.

La situación que se está creando en el Estado español y en el resto de países alineados en la OTAN es más que preocupante. El blanqueamiento del fascismo ucraniano y el fomento de la rusofobia en absolutamente todos los medios de comunicación e instituciones es una constante. No solo se nos niega totalmente el derecho a informarnos, sino que se persigue a toda aquella persona que disienta de la propaganda de guerra otanista, corriendo grave peligro de censura e incluso cárcel.

Desde el Movimiento Antirrepresivo de Madrid queremos denunciar, una vez más, al Gobierno «progresista» y a la UE que han cercenado de raíz toda libertad de expresión, que están ayudando a fomentar la rusofobia y a blanquear descaradamente al Gobierno neonazi ucraniano.

Urge organizarse para frenar toda esta propaganda de guerra. Es nuestra obligación desenmascarar este lavado de cara del fascismo que se está dando en toda Europa y las medidas represivas contra la disidencia que se van a ir incrementando cada día más.

¡Por la libertad de información y expresión! ¡Contra la rusofobia!

Movimiento Antirrepresivo de Madrid, 23 de marzo del 2022

comentarios

  1. El misil hipersónico Kinzhal, disparado a más de 1000 km de distancia, con una velocidad 10 veces la del sonido, consiguió destruir una base subterránea en Delyatin, región de Ivano-Frankovsk, en un vuelo que duró menos de 10 minutos. Esto fue posible gtracias a que su elevada energía cinética le confiere un gran poder de penetración.
    También se usó para destruir los depósitos de combustible de Konstantinovka, región de Nikolayev, debido a que su alta velocidad lo hace indetenible por cualquier sistema antiaéreo.

    Dicho esto, encuentro muy acertado que se prohiba una obra que se titula, precisamente: «El cascanueces».

  2. Se tendría que calcular objetivamente quien deja más muertos y más sufrimiento, la guerra Ucrania Rusa o el imperialismo yanki con sus criados de la CE sumiendo al pueblo en la miseria.

  3. Hace ya muchos años que, cuando estoy en algunos grandes almacenes y tengo unos minutos libres, si tengo ganas de divertirme un rato me voy para la sección de Librería y digo:

    Hola. Tengo un amigo comunista y le quiero regalar un libro. ¿Qué me recomienda?

    Supongo que a día de hoy llamarían diréctamente a la purricía para que me majara a palos.

    Pues ese ha sido el nivel de facto de libertad informativa en mi país durante lustros. Así que no me sorprende eso de que ahora prohíban incluso «El Lago de los Cisnes» por ser de un compositor ruso.

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