Para quien quiera pensar: ¿cómo se ha frenado la masacre de la población civil del Donbas?

Entre 1983 y 1990 el coronel Jacques Baud fue miembro del Servicio de Inteligencia Estratégica Suiza, especializado en el este europeo y el Pacto de Varsovia. En 2002 se incorporó al Centro de Política de Seguridad Internacional (CPSI) del Departamento Federal de Suiza de Asuntos exteriores. En 2005 las Naciones Unidas le pidieron que liderara el primer centro multidisciplinario de inteligencia civil-militar “Joint Mission Analysis Center” (JMAC) de la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán. En 2009-2011 regresó a Nueva York como Jefe de Política en la Oficina de Asuntos Militares del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DPKO). Después de dirigir el Departamento de Investigación del Centro Internacional de Formación de Apoyo a la Paz (IPSTC), fue nombrado Jefe de Lucha contra la Proliferación de Armas Pequeñas y Minas de la División de Asuntos Políticos y Política de Seguridad de la OTAN, en Bruselas.

¿Porque esta breve biografía de un militar suizo? Pues por qué se trata, al igual que Jean Ziegler, de una “rara avis”, dentro de la boca del lobo imperialista; para que algunas de las consideraciones que haré, extraídas de escritos de Baud, alguna persona malintencionada o alienada televisiva, no se piense que están escritas por un “agente de Moscú”. Todo lo contrario, están hechas por una persona integrante de uno de los organismos de que dispone la OTAN.

En el último libro escrito por Baud, “Poutine: Maître du Jeu?” explica con pelos y señales unos hechos que a pesar de estar muy documentados, los están escondiendo, borrando o cambiando los apologistas del moderno nazismo europeo, entre ellos políticos y mercenarios televisivos de nuestro país.

¿Empezamos por Crimea?

En primer lugar, hay que recordar que la cesión de Crimea a Ucrania en 1954 no es legal. Es cierto que había recibido la aprobación del Praesidium del Soviet Supremo el 19 de febrero de 1954 (1), pero no fue aprobado ni por el Soviet Supremo de la URSS ni por el de la República de Rusia, ni tampoco por el de la República de Ucrania con motivo del 300 aniversario de sus vínculos con Rusia, este traslado parece haber sido motivado, de hecho, por el interés personal de Khrushev que quería el apoyo de Ucrania dentro del Politburó, como explica Mark Kramer de Wilson Center (2).

Sea como fuere, esta cesión nunca fue percibida como legítima por la población de Crimea, que nunca antes había estado bajo la autoridad de Kiev. De hecho, ilustra las disfunciones del sistema comunista de la época, que extrañamente parecen encontrar la aprobación de los “expertos” de hoy.

El 20 de enero de 1991, antes de la independencia de Ucrania, se pidió a los habitantes de Crimea que escogieran entre dos opciones: quedarse en Kiev o volver a la situación anterior a 1954 y ser administrados por Moscú. La pregunta que se planteó a las papeletas fue: «Estáis a favor de la restauración de la República Socialista Soviética Autónoma de Crimea como sujeto de la Unión Soviética y miembro del Tratado de la Unión?».

Este es el primer referéndum de autonomía en la URSS, y el 93,6% de los habitantes de Crimea aceptaron afiliarse a Moscú.

A continuación, Ucrania organiza “su” referéndum por la independencia, donde la participación de los habitantes de Crimea fue extremadamente baja, porque ya eran independientes y ya no se sintieron sujetos de dicho referendum. Los años siguientes estuvieron marcados por un enfrentamiento entre Simferopol y Kiev, que quería mantener Crimea bajo su control” (3).

El 17 de marzo de 1995 Kiev derogó por su cuenta la Constitución de Crimea en un golpe de estado en el cual el ejército de Ucrania destituye al presidente de Crimea Yuri Mechkov y anexa “manu militari” la república de Crimea a pesar de las manifestaciones de rechazo de la población, y es gobernada desde entonces por decretos de Kiev, a lo que los medios de comunicación occidentales no hicieron la más mínima mención. El nuevo Parlamento de Crimea impuesto por Kiev, en octubre de 1998 aprueba una nueva Constitución que es confirmada por el Parlamento de Ucrania que incluye el “principio de inviolabilidad de fronteras” a cambio de una garantía para la “protección de la originalidad étnica, cultural, lingüística y religiosa de las minorías nacionales de su territorio”.

El 27 de febrero de 2014, después del golpe de estado en Ucrania impulsado y financiado por la Unión Europea y Estados Unidos, el Parlamento derogó las leyes sobre la protección de las varias lenguas oficiales, vetando el ruso.

En una conferencia de prensa del Presidente de Rusia, el 4 de marzo de 2014 ante la pregunta: ¿Cómo veis el futuro de Crimea?, ¿Creéis que volverá a Rusia?, contestó. “No, no lo estamos teniendo en cuenta. En términos generales, creo que solo los residentes de un país determinado son libres de decidir y pueden y tienen que determinar su futuro. Si este derecho se ha concedido a los albaneses de Kosovo, si ha estado posible en muchas partes del mundo, nadie excluye el derecho de las naciones a la autodeterminación, que, por lo que yo sé, está fijado por varios documentos de las Naciones Unidas. Sin embargo, de ninguna forma provocaremos esta decisión y no alimentaremos estos sentimientos” (4).

El 6 de marzo de 2014 el Parlamento de Crimea, presionado por las movilizaciones populares acuerda organizar un nuevo referéndum el 16 de marzo para pedir a la población si quieren seguir dentro de Ucrania o volver a Rusia, en el cual solo podían votar las personas que disponían de pasaporte ucraniano. Un total de 1.274.096 ejercieron su voto en los 1.205 colegios electorales dispuestos. Dicho referéndum constaba de dos preguntas:

Pregunta 1: Está a favor de la unificación de la península de Crimea con Rusia como sujeto de la Federación?
Pregunta 2: Está a favor de la restauración de la constitución de Crimea de 1992 y del status de la península de Crimea como parte de Ucrania?

1.233.002 votantes optaron por la pregunta 1, es decir el 96,77%., un porcentaje más alto que el de 1991.

Continuamos por el memorándum de Budapest

El Memorándum de Budapest sobre Garantías de Seguridad es un acuerdo político firmado en Budapest, el 5 de diciembre de 1994, ofreciendo garantías de seguridad por parte de sus signatarios respecto a la adhesión de Ucrania al Tratado de No Proliferación Nuclear. El Memorándum fue originalmente subscrito por Ucrania, la Federación de Rusia, Estados Unidos y el Reino Unido (Leonid Kuchma, Borís Yeltsin, John Major y Bill Clinton). Más adelante, China y Francia firmaron declaraciones análogas individuales de garantía.

Ucrania cedió a Rusia 5.000 bombas nucleares y 220 vehículos de largo alcance, incluyendo 176 misiles balísticos intercontinentales y 44 aviones bombarderos de gran alcance, con capacidad nuclear. El memorándum incluye garantías de seguridad frente a las amenazas o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de Ucrania, así como la de Bielorrusia y Kazajistán.

El memorándum tiene en el punto 6, un requisito de consulta que solo Rusia ha tenido interés al utilizar, mientras el resto de firmantes se ha negado. “Ucrania, la Federación Rusa, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y Estados Unidos de América consultarán en caso de que surja una situación que plantea una cuestión relativa a estos compromisos”. Los acontecimientos desde 2014 hacen poner en entredicho la credibilidad del mismo, puesto que Estados Unidos sostiene públicamente que “el Memorándum no es jurídicamente vinculante” (5).

Sanciones a Bielorrusia en 2013

Cuando el gobierno de Bielorrusia hizo frente a los intentos de golpe de estado y posteriormente obligó aterrizar un avión de pasajeros, después de recibir un aviso desde Suiza sobre la posibilidad que hubiera un artefacto explosivo, inmediatamente Estados Unidos y la Unión Europea llevaron a cabo una batería de sanciones, sin querer escuchar ningún tipo de explicación. Mientras que en Viena, en 2013 hicieron aterrizar el avión presidencial de Bolivia en el que iba el Presidente Evo Morales, con una vulneración clara del Derecho internacional respecto a los jefes de estado, sin que se tomara ningún tipo de medida punitiva hacia los responsables (6).

El gobierno de Bielorrusia dijo que las sanciones estadounidenses violaban el Memorándum de Budapest en el artículo 3 (de abstenerse de la coerción económica diseñada para subordinarse a su propio interés) pero el gobierno de Estados Unidos, respondió que “aunque no es legalmente vinculante, el Memorándum es compatible con su trabajo contra las violaciones de derechos humanos en Europa del este” (7).

Bruselas por su parte anunció un proyecto de financiación de 3.000 millones de euros para una “futura Bielorrusia democrática”, con un despliegue informativo vergonzoso y engañoso con la excusa de unos etéreos derechos humanos, cuando los tribunales de Bielorrusia condenaron a muerte los autores del atentado al metro de Minsk en abril de 2011 (Vladislav Kovaljov y Dmitri Konovalov) en el que murieron 15 personas y más de trescientas resultaron heridas (8). Al mismo tiempo que en Estados Unidos, en 2011 fueron ejecutados 43 presos y otros 43 al 2012.

Pero desde 1990 hasta el 2019 en estados Unidos se ejecutaron 1.380 personas, pobres y en su mayoría negras, sin que nadie pidiera imponer sanciones a los norteamericanos (9). Quién manda, manda, y el resto obedecen.

Los Acuerdos de Minsk

Otra persona, de la que hay que dar cuatro pinceladas para que nadie pueda tildarlo de pro-ruso, es Pascal Boniface, un miembro de la Legión de Honor francesa que había estado entre 1988 hasta 1992 de consejero de Jean-Pierre Chevènement mientras era ministro de defensa y posteriormente de Pierre Joxe en los ministerios de interior y defensa. Miembro del Partido Socialista francés hasta que se desvinculó en 2001 después de enviar una carta a la dirección de Partido Socialista en la que decía: “Querer mantener un equilibrio igualitario entre las fuerzas de seguridad israelíes y los manifestantes palestinos, hacer un paralelismo entre los ataques de los desesperados, que están dispuestos a suicidarse porque no tienen otros horizontes, y la política de represión prevista, implementada por el gobierno israelí, el PS y el gobierno son considerados por una parte creciente de la ciudadanía como ‘injustos’. Por qué lo que se aplica a los kosovares no se aplica a los palestinos?”. Fundador y director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS), fue miembro del Consejo Consultivo para el Desarme de la ONU hasta 2005. Ya antes había estado trabajando en el Instituto de Altos Estudios de Defensa Nacional de Francia (IHEDN) hasta el 2004 (10).

Bien, pues Boniface, conocedor de primera mano de los entramados internacionales, el 10 de enero de 2021 en una entrevista en YouYube (11) decía que los acuerdos de Minsk “no se han implementado a causa de Rusia, sino a causa de Ucrania. El hecho de clamar contra Rusia es simplemente erróneo”. Del mismo modo que en Estados Unidos, el 11 de febrero de 2022 el periódico Washington Post revelaba que eran los ucranianos los que rechazaban aplicar los acuerdos: “Según diplomáticos familiarizados con la cuestión, un obstáculo importante fue la oposición de Kiev a negociar con separatistas pro-rusos con los cuales han estado en un conflicto mortal pero de baja intensidad durante los últimos ocho años” (12).

Desde el año 2014 el gobierno de Ucrania paró cualquier ayuda económica en Donetsk y Lugansk , ni para la reconstrucción de infraestructuras, de viviendas, de servicios, etc., y también bloqueó los pagos de las pensiones y prohibió cualquier actividad bancaria dentro de estos territorios, en un intento de forzar un estallido social debido a las necesidades de casi cuatro millones de personas, hasta que el 24 de Abril del 2019, el Presidente de Rusia firmó un decreto autorizando la emisión de pasaportes rusos a los habitantes del Donbass que lo solicitaran, lo cual daba derecho a percibir las prestaciones sociales de Rusia (13).

En mayo de 2014, las Repúblicas de Donetsk y Lugansk se afirmaron como autónomas según el referéndum de autodeterminación (que no independientes), y que a pesar de sus demandas, Rusia siempre rechazó que se integraran dentro de la Federación. Pero en Febrero de 2022, la situación cambia. El ejército ucraniano había realizado una inmensa acumulación de material militar ofensivo y tropas a lo largo de línea de demarcación establecida en los acuerdos de Minsk II, al mismo tiempo que se iniciaba una campaña propagandística desde los medios europeos que repiten por todas partes la misma canción: “ataques inminentes de Rusia”.

Así, viendo la campaña difundida desde Europa hasta Estados Unidos, que llevaba aparejada una deriva peligrosa ya que avalaba la ruptura total de los acuerdos de Minsk y el inminente ataque a la región de Donbass, el 15 de Febrero de 2022, el Parlamento de Rusia vota una resolución en la que pide al Presidente que: “examine el tema del reconocimiento por parte de la Federación de Rusia de la República Popular de Donetsk y de la República Popular de Lugansk, en cuanto que Estados autónomos, soberanos e independientes” (14).

El 16 de febrero de 2022, el mismo día que los norteamericanos anunciaban falsamente que había empezado la invasión rusa, el ejército ucraniano empezó a bombardear intensamente las poblaciones civiles de Donetsk y Lugansk, ocasionando centenares de muertos y heridos y una masiva evacuación de personas refugiadas hacia Rusia, con la mirada complaciente de toda Europa y el silencio de los medios de comunicación al respeto.

A raíz de estos hechos, el Presidente de Rusia respondió afirmativamente a la demanda del Parlamento basada en que la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación Europea) no hacía ningún intento de calmar la situación. Que Ucrania nunca había querido aplicar los acuerdos de Minsk para adaptar la Constitución según estos acuerdos. Que Alemania y Francia, como garantes del cumplimiento de estos acuerdos, nunca habían hecho el más mínimo intento de exigir su cumplimiento por parte Ucrania. Que los norteamericanos siempre habían rechazado los acuerdos de Minsk y habían infiltrado pelotones clandestinos de la CIA en la región del Donbass que fueron los causantes de los atentados terroristas de comienzos de febrero de 2022. Y finalmente que Rusia no quiere invadir Ucrania, pero que tiene el deber de ayudar a la población del Donbass una vez constatado que las fuerzas ucranianas mercenarias intensifican los ataques terroristas hacia las dos repúblicas.

Y así, el día 21 de febrero de 2022, Rusia reconoce por primera vez las dos Repúblicas y firma con ellas un Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua, el cual es ratificado por la Duma al día siguiente. Y el día 23 de febrero las dos Repúblicas hacen una demanda oficial de ayuda a Rusia para poder responder a las agresiones que están sufriendo.
Desde el 14 hasta el 22 de febrero de 2022, y según los datos de la Misión de Observación de la OSCE, se realizaron 7.400 bombardeos sobre la población civil del Donbass por parte del ejército de Ucrania (15), dato público, pero escondido por parte de la prensa canalla europea y en primer lugar la española.

(1) https://digitalarchive.wilsoncenter.org/document/119638
(2) Mark Kramer, Why Did Russia Give Away Crimea Sixty Years Ago? Cold war International History Project e-Dossier nº 47, Wilson Center, 2014
(3) Jacques Baud, Poutine: Maître du Jeu?, pàgs. 151-152
(4) http://en.kremlin.ru/events/president/news/20366
(5) https://web.archive.org/web/20140419030507/http://minsk.usembassy.gov/budapest_memorandum.html
(6) https://www.elmundo.es/internacional/2021/05/26/60ae07c9fc6c83c1148b4630.html
(7) Bielorussia: Memorandum de Budapest. Ambaixada dels Estats Units a Minsk. Comunicat de premsa. 12 d’abril de 2013 https://hmong.es/wiki/Budapest_Memorandum
(8) https://www.dw.com/es/ejecutados-acusados-de-terrorismo-en-bielorrusia/a-15816179
(9) https://es.statista.com/estadisticas/633991/pena-de-muerte-en-estados-unidos-ejecuciones-al-ano/
(10) Pascal Boniface: Biographie & informations www.babelio.com Ouvrages IRIS www.iris-france.org
(11) https://youtu.be/IJyEcuR0v4?t=203
(12) John Hudson & David Stern “Facing maximun pressure from Russia, Zelensky refuses to blink at the negotiating table. The Washington Post, 11 Febrer de 2022
(13) Jacques Baud. Poutine, maître du jeu?, pàg. 172
(14) https://sozd.duma.gov.ru/bill/58243-8
(15) https://www.osce.org/special-monitoring-mission-to-ukraine)

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