La burbuja financiera tenía que pinchar y queda por saber quién va a pagar el agujero

El capital financiero se pregunta si la quiebra del Silicon Valley Bank (SVB) en Estados Unidos es un caso excepcional o el primero de una serie de bancarrotas en cascada. El banco es la punta del iceberg. Lo que empezó con un agujero de 2.500 millones saltó a 50.000 millones y unas horas después las pérdidas en los mercados ascendían ya a 500.000 millones de dólares.

No sólo es el SVB. Los bancos están sentados sobre montañas de activos de muy bajo rendimiento que, por la subida de los tipos, se han convertido en ruinosos de la noche a la mañana (*). A finales del año pasado las subidas acabaron con cerca del 28 por cien del capital financiero de Estados Unidos. La burbuja financiera tenía que pinchar, cuanto antes mejor. Queda por saber quién va a pagar el agujero.

Es posible que las empresas tecnológicas sean las más afectadas porque necesitan tipo de interés bajos que ya no existen. El ministro británico de Economía, Jeremy Hunt, declaró ayer que la quiebra del SVB podría amenazar seriamente la tecnología británica. El gobierno estadounidense ha dicho que quiere evitar el contagio al resto del sistema bancario, pero no quiere rescatar al banco.

El viernes la Corporación de Seguros de Depósitos (FDIC) tomó el control del SVB tras la retirada masiva de sus clientes y los infructuosos intentos de captar fondos. Desde entonces, varias entidades medianas o regionales se han desplomado en bolsa, como las californianas First Republic y Signature Bank, que han perdido un tercera parte de su cotización bursátil.

El sábado los clientes del First Republic Bank hacían cola para retirar sus depósitos. Si el pánico sigue, podría provocar nuevas quiebras. El valor de la criptodivisa USDC cayó al nivel más bajo desde su creación después de que su creador, Circle, anunciara que había dejado 3.300 millones de dólares en las manos de SVB.

Circle anunció que no había logrado retirar todos sus depósitos del SVB y la Corporación de Seguros de Depósitos de Estados Unidos lo ha tenido que intervenir.

Para evitar un efecto dominó, la Secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, explicó que el gobierno estaba trabajando para resolver la situación, pero descartó un rescate con dinero público. Confía en una absorción por parte de la Agencia de Garantía de Depósitos.

La quiebra de SVB es la mayor quiebra bancaria desde la de Washington Mutual en 2008 y sus repercusiones no se detienen en Estados Unidos. En Londres preocupa la suerte de su filial británica.

El Banco de Inglaterra ha anunciado su intención de solicitar al tribunal que lo someta a un procedimiento de quiebra bancaria. Sin embargo, el Tesoro británico aseguró que los problemas del SVB no tienen implicaciones para otros bancos que operan en Reino Unido.

El Bank of London, que abrió sus puertas hace dos años, tenía intención de estudiar la posibilidad de hacerse cargo de la sucursal británica del SVB. Por su parte, el ministro de Economía británico expresó su preocupación por la economía de Reino Unido. “Existe un grave riesgo para nuestros sectores tecnológico y científico, muchos de los cuales hacen negocios con este banco”.

(*) https://www.ft.com/content/9d00c9b7-5f22-47af-98a3-9d55624b6143

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