‘La bolsa o la vida’ (las vacunas no se inventan para salvar vidas sino para especular en la bolsa)

El gerente de la multinacional farmacéutica Pfizer, Albert Bourla, vendió el 62 por ciento de sus acciones en la bolsa el mismo día en que se revelaron los resultados de la vacuna.

Las vacunas son como la pandemia: pura economía política. No se inventan para salvar vidas sino para especular en la bolsa.

No existe eso de “o la bolsa o la vida”. Por eso los medios de comunicación anuncian el descubrimiento de vacunas y fármacos a bombo y platillo.

Pfizer aún no ha vendido ninguna vacuna, pero su cabecilla vendió el 62 por ciento de sus acciones el mismo día en que la farmacéutica reveló los resultados de su vacuna contra el coronavirus (*).

El anuncio disparó la cotización de las acciones de la empresa en casi un 15 por ciento en una sola jornada.

El 9 de noviembre Bourla se deshizo de un total de 132.508 títulos a un precio de 41,94 dólares, lo que equivaldría aproximadamente a 5,6 millones de dólares, según la Comisión de Mercados y Valores de Estados Unidos.

El cabecilla de Pfizer continúa teniendo en cartera al menos 81.812 acciones de la empresa. Por su parte, la vicepresidenta Sally Susman también vendió de 43.662 títulos de Pfizer a un precio de 41,94 dólares.

La venta de acciones por parte de jefecillos de empresas farmacéuticas aprovechando las noticias positivas de remedios que ellos mismos difunden, se ha convertido en una rutina. Por eso las noticias sobre productos farmacéuticos son siempre tan positivas.

El consejero delegado de Moderna, Stéphane Bancel, triplicó la cantidad de acciones que tenía previsto vender de la biotecnológica a través de un plan que se modificó pocos días después de que la empresa anunciase en mayo los resultados iniciales positivos de su potencial vacuna.

Las acciones de Moderna se dispararon en mayo, llegando a subir un 30 por ciento en tan solo un día ante los avances de una vacuna y desde entonces se han negociado en un rango de precios históricamente alto.

Tras realizar cambios en su plan de acciones en mayo, Bancel vendió más de 72.000 acciones de Moderna en los primeros 16 días de julio, generando casi 4,8 millones de dólares. De esta forma el capataz multiplicó por tres el número de participaciones que tenía previsto vender.

Paralelamente, el presidente de Moderna, Stephen Hoge, también revisó su plan casi al mismo tiempo. El cambio le permitió vender acciones de la empresa por valor de 1,9 millones de dólares en las dos primeras semanas de julio.

Dentro de la Operación Velocidad Punta, tanto Pfizer como Moderna han recibido dinero público de Estados Unidos para elaborar una vacuna contra el coronavirus, de la que aún no se han aprovechado los enfermos, sino sólo los especuladores.

(*) https://www.sec.gov/Archives/edgar/data/78003/000122520820013318/xslF345X03/doc4.xml

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