El cinturón rojo del Baix Llobregat fue el epicentro de la lucha antifranquista en Catalunya

Una historia de solidaridad, lucha antifranquista y cambio social, narrada por héroes anónimos. Esa es la esencia del documental “El cinturón rojo” que, gracias al testimonio de 33 personas que vivieron la gran transformación de la comarca del Baix Llobregat (Barcelona), recupera una parte de la memoria histórica.

Se trata de una iniciativa de la Fundación Utopía Joan García-Nieto, creada en 1990 por las principales fuerzas sindicales del Baix Llobregat –CC.OO y UGT–, los ayuntamientos de Cornellà y Sant Feliu, el Consejo Comarcal, el Centro de Estudios Comarcales del Baix Llobregat y la Diputación de Barcelona. El nombre de la fundación rinde homenaje a Joan García-Nieto (Barcelona, 1929 – Cornellà, 1994), sociólogo y jesuita que ejerció un gran activismo sindical y político –fue militante del PSUC–, así como una intensa labor de ayuda a personas en riesgo de exclusión social en Cornellà.

El documental está dirigido por Luis Campo Vidal, dura 72 minutos y se ha financiado gracias al micromecenazgo –con aportaciones de 25 y 50 euros–. Centrado en los años setenta, incluye un abundante material gráfico y periodístico sobre aquellos años de lucha democrática en una zona que, según explica el presidente del Patronato de la Fundación, Francesc Castellana, «concentró en apenas 20 años una revolución industrial que, en otros países, duró cien años».

Castellana explica a Crónica Global que la Fundación «ha acumulado a lo largo de los años abundante documentación, de ahí que surgiera la idea de producir un extenso reportaje. Además, todavía hay testigos de aquella época a los que era necesario dar voz».

Un total de 33 personas aparecen en El cinturón rojo. La mayoría son héroes anónimos, dispuestos a abandonar las penurias de sus lugares de origen para emigrar a una conurbación en pleno proceso de transformación urbanística, social y política.

Procedentes principalmente de Andalucía, Extremadura y Aragón, muchos de ellos pasaron de las «barracas horizontales a las barracas verticales», en alusión a las viviendas de Bellvitge, en L’Hospitalet de Llobregat, referente de aquellos años cincuenta.

«Las barracas no tenían goteras, pero esos pisos sí», explica Conchita Castell. Otros, como Pepe Martínez, tuvieron que darle al pico y a la pala para construirse sus propias viviendas. O vender sus anillos de boda para comprar un billete de tren que tardaba 24 horas en llegar a Cataluña.

El documental también refleja la presión social, religiosa y familiar que sufrían las mujeres de aquella época, que necesitaban permiso para casarse y abrir una cuenta corriente, así como el activismo político de una juventud influenciada por el Mayo del 68 y dispuesta a pasar página del franquismo. Las reuniones clandestinas, el reparto de octavillas, el nuevo Estatuto, la Caputxinada…

Y solidaridad, mucha solidaridad en momentos extremos, como el de las inundaciones provocadas por las crecidas del río Llobregat.

Gracias a ese reparto coral, el documental reconstruye una época en la que el Baix Llobregat se convirtió en la reserva industrial del área metropolitana, pero «no en un suburbio como los de París. De la parte trasera de Barcelona, el Baix pasó a ser la puerta delantera», explica Castellana.

http://cronicaglobal.elespanol.com/politica/el-cinturon-rojo-epicentro-de-la-lucha-antifranquista_67122_102.html
 

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