Argelia amenaza con cortar el suministro de gas a España

El gobierno español está sometido a las presiones de Estados Unidos sobre el Sáhara y da muestras claras de sumisión, lo que compromete el suministro de gas argelino.

Argelia satisface el 40 por cien de las necesidades de gas de España y en agosto rompió sus relaciones diplomáticas con Marruecos, por lo que no puede admitir que el gobierno del PSOE y Podemos revenda el gas argelino a Marruecos fraudulentamente. En Madrid van de traición en traición y no muestran escrúpulos de ningún tipo.

Ayer el Ministerio de Energía argelino amenazó con romper el contrato de suministro de gas con España si ésta lo envía “a un tercer destino”, en medio de las tensiones diplomáticas con Madrid y Marruecos por el Sáhara.

La mayor parte del gas argelino llega a España a través del gasoducto submarino Medgaz, de 10.000 millones de metros cúbicos al año. Hasta octubre otra parte del gas argelino llegó a través del Gasoducto Magreb-Europa (GME), que pasa por Marruecos. Pero Argel lo cerró tras la ruptura de relaciones diplomáticas con Rabat, privando a Marruecos del gas argelino que transitaba por su territorio.

Según un comunicado de prensa del gobierno argelino, la ministra española Teresa Ribera ha comunicado que España autoriza la explotación, en “flujo inverso”, del oleoducto Magreb-Europa y que esta explotación tendrá lugar hoy o mañana.

El comunicado no especificaba el nombre del país que se beneficiaría de esta operación de “flujo inverso”, pero en febrero el gobierno español anunció que ayudaría a Rabat a “garantizar su seguridad energética” permitiéndole transportar gas a través del GME después de que Argel dejara de suministrárselo.

El gobierno argelino ha advertido que cualquier envío del gas suministrado a España, cuyo destino sea distinto al previsto en los contratos, se considerará un incumplimiento de los compromisos contractuales y, en consecuencia, podría dar lugar a la rescisión del contrato que vincula a Sonatrach con España.

Esta advertencia se produce en el contexto de las presiones cada vez más acuciantes de Estados Unidos contra los países europeos, lo que ha llevado al gobierno español a un callejón sin salida en la cuestión del Sáhara.

Antigua colonia española, esta vasta zona desértica considerada como “territorio no autónomo” por la ONU, opone desde hace décadas a Marruecos -que controla el 80 por cien- al pueblo saharaui.

España, que depende en gran medida de Argel para el suministro de gas, dio un giro radical a su posición en este delicado asunto el 18 de marzo, al apoyar públicamente el proyecto de autonomía marroquí y despertar la ira de Argel, principal valedor de los saharahuis. Argel retiró a su embajador en España el 19 de marzo y Sonatrach mencionó una subida del precio del gas suministrado a España.

El sábado, el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, calificó la traición del gobierno del PSOE y Podemos de “moral e históricamente inaceptable”.

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